16 Mayo 2013
Izquierda: Rana de vidrio arbórea. ©SCIENCE
Si la temperatura de la Tierra aumenta más de 2 grados centígrados, un tercio de la población de animales y más de la mitad de las plantas de la Tierra podrían desaparecer. Así lo afirma un estudio publicado en la revista 'Nature Climate Change', que analizó el impacto y la influencia de los cambios climáticos en más de 50.000 especies comunes de plantas y animales.
Los investigadores internacionales observaron los registros de temperatura y lluvia de hábitats donde viven estas especies, y realizaron un mapeo de las áreas que se mantendrían habitables para ellas. Descubrieron que un 34% de las especies animales y un 57% de las plantas perdería más de la mitad de sus hábitats actuales.
"El cambio climático reducirá sustancialmente la diversidad de especies comunes en buena parte del mundo", afirma la doctora Rachel Warren, de la Universidad de East Anglia, en Reino Unido. "Esto producirá un efecto colateral en los humanos en la medida en que éstas especies son importantes en aspectos como la purificación del agua y del aire, control de inundaciones o eco-turismo".
Las regiones del África subsahariana, América Central, el Amazonas y Australia serán las más afectadas. Sin embargo, si las emisiones de gases de efecto invernadero se reducen rápidamente el impacto se podrá moderar. Si las emisiones alcanzan su pico en 2016 (ya han superado el 'techo' de los 400 partes por millón, el nivel más alto desde hace 3 millones de años) y se consigue que la temperatura no aumente en 2 grados, se podrá evitar un 60% de este daño.
"Lo positivo de esta investigación es que demuestra que una acción rápida para reducir las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero puede prevenir la pérdida de biodiversidad", añade Warren. "Esto también permitiría a las plantas ganar tiempo para adaptarse a este aumento adicional de temperatura", concluye.
Fuente: EL MUNDO/TERRORISMO AMBIENTAL
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14 Mayo 2013
La Guardia Civil trata de localizar al culpable de la muerte de un perro que recibió varios disparos a las afueras de Motril (Granada) y que fue visto por algunos testigos de los hechos, aunque no está identificado, según han informado fuentes del Instituto Armado.
Ha sido el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil el que se ha hecho cargo de la investigación a raíz de una denuncia presentada el lunes de la pasada semana por estos hechos, que podrían suponer un delito de maltrato de animales.
El Partido Animalista afirma que los hechos ocurrieron el pasado viernes 3 de mayo, cuando miembros de la protectora de Motril escucharon varios disparos y vieron minutos después a una podenca que corría ensangrentada por las calles del pueblo.
Un colaborador de esta protectora que vive en un cortijo cercano trasladó a la podenca a una clínica veterinaria ayudado por los vecinos, aunque el animal falleció en la mesa de operaciones.

Arriba: El animal abatido a tiros en Granada. ©PACMA
"Llegó allí en estado de shock por pérdida severa de sangre, amputación parcial de la pata trasera derecha y múltiples heridas y desgarros, según añade este colectivo en un comunicado.. Se trató con analgesia y suero para estabilizar y operar al animal, pero murió de un fallo cardíaco"
Desde el Instituto Armado explican que este informe veterinario podría ser adjuntado a las diligencias abiertas para que conste como "prueba" de lo que ocurrido.
El Partido Animalista ha puesto en manos de un abogado el caso para denunciar los hechos y que se identifique al culpable. Además, ha convocado una concentración para este sábado 25 de mayo frente a la Delegación de Gobierno andaluz en Granada para mostrar la indignación ciudadana "con el maltrato y la muerte de esta podenca".
Fuente: EUROPA PRESS/TERRORISMO AMBIENTAL
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13 Mayo 2013
Temido y odiado con la misma intensidad, la última técnica para obtener combustible, no deja indiferente a nadie. Para muchos el 'fracking' (extracción de gas no convencional mediante fractura hidráulica) es una oportunidad de oro; para otros un riesgo innecesario en un momento en el que habría que apostar por las energías renovales.
Desde que empezaron las extracciones de gas pizarra, no han dejado de salir voces de alarma que alertan sobre los riesgos de agujerear la tierra e inyectar agua y productos químicos a alta presión para romper las rocas que albergan el codiciado gas.
Hasta ahora las mayores críticas al 'fracking' se han relacionado con un aumento de episodios sísmicos, riesgos de filtraciones de gasmetano o dudas sobre la contaminación de la técnica.
Por primera vez, se cuenta con una investigación que advierte sobre los riesgos para la salud de los vecinos de las zonas de extracción. En él se relacionan con la fractura hidráulica males tan diversos como trastornos del sueño, sinusitis o problemas gastrointestinales.

Arriba: Explotación de 'fracking' en el Condado de Bradford, EE.UU. ©REUTERS
El trabajo, un estudio piloto realizado en el Condado de Bradford (EE.UU.), se ha presentado en un congreso sobre Salud Ocupacional, celebrado en Orlando (Florida).
Se trata de un estudio muy pequeño, realizado a partir de una muestra de tan solo 72 adultos. Es uno de los tres trabajos que actualmente el Centro de Excelencia en Toxicología Ambiental (CEET, en inglés) está realizando en Estados Unidos.
El estudio anima a seguir investigando si realmente existe una relación directa entre estos problemas de salud y la extracción de gas, aseguran sus autores. Y, en cualquier caso, a emprender campañas educativas en las zonas donde se realizan las extracciones.
Una de las cosas que más llamó la atención a los investigadores fue la excesiva preocupación de los residentes por cómo el 'fracking' podía afectar o afectaría en un futuro a su salud.
Derecha: Europarlamentarios protestan contra el fracking. ©EFE/Patrick Seeger
"Confiamos en que este estudio piloto guíe el desarrollo de estudios epidemiológicos para determinar el efecto de las operaciones de gas en el aire, el agua, la comida... y tengamos una base documental para proporcionar cuidados y educación", explicó Trevor Penning, director del CEET. "El objetivo de la ciencia debería ser proteger a la población y el entorno antes de que se produzcan daños, no limitarnos a tratarlos cuando el daño ya está hecho".
Fuente: ABC/TERRORISMO AMBIENTAL
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13 Mayo 2013
La concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera ha alcanzado un nuevo hito en la historia de las mediciones científicas, una marca que certifica, según los expertos, la realidad de un calentamiento global de consecuencias impredecibles pero cada vez más preocupantes.
Esta semana, la presencia de CO2 en el aire llegó a las 400 partes por millón de moléculas en los registros de la estación atmosférica Mauna Loa, en Hawai, considerada el epicentro mundial para el estudio de los gases de efecto invernadero desde que comenzó a operar en 1958.
La cifra en sí misma no se traduce en una "amenaza inmediata" para el ser humano, tal y como explicó el geoquímico Ralph Keeling del Centro Oceanográfico de San Diego, en California, pero es un dato simbólico con el que los científicos tratan de mover conciencias.
"Es un umbral al que no deberíamos haber llegado. De hecho, no habría que haber superado los 350", declaró Keeling, uno de los responsables del informe publicado el viernes por la Administración Nacional de Océanos y Atmósfera (NOAA, en inglés) de EE.UU.

Arriba: Una instalación de gas en el desierto de Catar. ©AFP
Este experto sostiene que la civilización se encuentra "en zona de peligro" sin que en el horizonte próximo se vean atisbos de mejoría. En 25 años se estima que el CO2 supondrá 450 partes por millón de moléculas de aire dado el continuado uso de combustibles fósiles para el desarrollo de los países.
La quema de carbón, petróleo y gas natural está siendo el motor de la dramática aceleración del aumento del CO2 en la atmósfera, dijo en conversación telefónica el director de la división de vigilancia global de la NOAA en su laboratorio de Colorado, James Butler.
"Durante la civilización humana el dióxido de carbono ha estado en niveles de entre 180 a 280 partes por millón, en poco más de cien años la especie humana lo ha elevado a 400. No hay ciclo natural en este planeta capaz de hacer algo así tan rápido", aclaró el ejecutivo.
Se desconoce si existe un punto de no retorno, aquel que una vez superado genere una desestabilización tan drástica que condene al ser humano a calamidades climáticas globales que por el momento son más propias de las películas, un ultimátum que, si bien trágico, ayudaría a que se tomaran medidas para frenar las emisiones.

Arriba: La 'Curva de Keeling', gráfica que muestra la evolución de las emisiones de CO2. ©SCRIPPS INSTITUTION OF OCEANOGRAPHY
"La gente no ve peligros a corto plazo así que no se asusta, eso es parte del problema, insistió Keeling, cuyo padre fue pionero en el estudio del dióxido de carbono.. No se atemoriza todo lo que debería. Si miras el largo plazo te das cuenta de la magnitud de lo que estamos haciendo, es muy preocupante"
La llamada 'Curva de Keeling', creada por Charles David Keeling, se ubica en la base de las demostraciones que validan las teorías del cambio climático que dieron origen a las cumbres medioambientales de Kioto o Copenhague. Charles Keeling falleció en 2005 y su hijo Ralph continuó su legado.
"No pienso que a mi padre le hubiera sorprendido mucho que hayamos llegado hasta este punto, aunque él esperaba que una vez que se conoció la existencia de un rápido cambio en el clima, se hubiera hecho más", dijo su descendiente.
Para Butler, la gente tiene que hacer un esfuerzo para "entender suficientemente" que el calentamiento global "es verdad" y "tiene que confiar en quienes saben más", aunque admite que "eso es difícil".

Arriba: Un molino de viento, situado frente las torres de refrigeración de una central eléctrica en Jaenschwalde, Alemania. ©EFE
"Lleva entre 10 y 20 años que se noten los efectos", indicó Butler. Una vez en la atmósfera, el CO2 permanece atrapado allí durante miles de años lo que hace que los cambios climatológicos radiquen en las emisiones acumulativas.
La tasa de incremento de dióxido de carbono se ha acelerado desde que comenzaron los análisis continuos en 1958, al pasar de cerca 0,7 partes por millón al año entonces, a una media de 2,1 partes por millón en la última década.
Debido al aumento de la temperatura en el planeta, se prevé que en los próximos años gases metano que se encuentran en sedimentos superficiales en los océanos y bajo el hielo del ártico se liberen a la atmósfera. Ese gas podría acelerar hasta 5 veces más el calentamiento global.
Algo similar ya pasó en tiempos prehistóricos, recordó Butler. Tampoco es la primera vez que el CO2 se sitúa en los niveles actuales, aunque eso ocurrió de forma gradual en períodos de miles de años cuando el hombre aún daba sus primeros pasos como australopiteco.
Fuente: EFE/TERRORISMO AMBIENTAL
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12 Mayo 2013
Efectivos de la Guardia Civil pertenecientes al Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de Santander, han imputado a un hombre como presunto autor de un delito contra la fauna, al haber colocado un cepo de caza en el que quedó atrapado un perro.
El animal recorrió más de 100 metros con una de sus patas atrapadas en el cepo, hasta que, exhausto, quedó recostado de lado en un camino vecinal de la localidad de Cacicedo de Camargo, ha informado la Guardia Civil.
El SEPRONA fue alertado el pasado lunes de que el animal se encontraba atrapado en un cepo. Traslados al lugar junto con una patrulla de la Policía Local de Camargo, localizaron a un perro de raza mestiza con su extremidad anterior izquierda atrapada en un cepo de caza "de considerable tamaño".
Con la ayuda de varias herramientas, los agentes procedieron a la apertura del cepo para liberar al animal. Debido a la lesión sufrida, el perro no podía moverse, por lo que fue recogido y trasladado por personal del Centro Canino de Parayas para su recuperación.

Arriba: Estado en el que fue hallado el animal. ©GUARDIA CIVIL
La investigación del SEPRONA confirmó que el cepo no había sido colocado en el lugar donde apareció con el perro. Allí, los agentes encontraron pruebas con las que pudieron trazar el camino recorrido por el animal cuando arrastraba el cepo, lo que les condujo a una parcela distante más de 100 metros del punto de origen.
Finalmente, se averiguó que el titular de esa parcela fue quien presuntamente colocó el cepo, por lo que fue imputado el jueves procediendo a su imputación como presunto autor de un delito contra la fauna.
Según la Guardia Civil, el hombre pudo haber colocado el cepo, no con la intención de atrapar a este perro u otro animal doméstico, sino para atrapar a un zorro que estaba atacando a sus gallinas.
Desde el instituto armado se recuerda que la colocación de este tipo de cepos esta prohibido, ya que se trata de un método de caza no selectivo, además de peligroso para las personas.
Fuente: EUROPA PRESS/TERRORISMO AMBIENTAL
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10 Mayo 2013
La degradación del medio ambiente y, en particular, de algunas escalas en la ruta de migración anual de aves, suponen una amenaza inminente para algunas especies, informó hoy el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
En un comunicado difundido hoy, un día antes del Día Mundial de las Aves Migratorias, el PNUMA alertó de que algunas de las 10.000 especies de pájaros del mundo podrían extinguirse en la próxima década si no se preservan esas "áreas de descanso migratorio".
Asimismo, debido al deterioro de esas bases en las que las aves descansan, se alimentan y crían durante los ciclos migratorios, varias especies afrontan una pérdida de hasta un 9 por ciento de los animales al año.
"Hago un llamamiento para un mayor esfuerzo internacional a fin de restaurar y preservar las aves migratorias y la red de lugares que necesitan para sobrevivir, como parte importante del entorno del que dependemos", indicó en el texto el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.
Izquierda: Grupo de grullas en migración entre Badajoz y Valverde de Leganés (España). ©ATANASIO FERNÁNDEZ GARCÍA
El aumento poblacional, la rápida urbanización, la polución, el cambio climático y el uso insostenible de áreas naturales en las rutas migratorias contribuyen a la pérdida de estos hábitats, que amenazan a águilas, cigüeñas o grullas, entre otras especies migratorias.
"Hay muchas razones por las que los pájaros migratorios deben pervivir: su belleza y comportamiento son una fuente de inspiración y disfrute para millones y millones de personas", aseguró el director ejecutivo del PNUMA, Achim Steiner.
"Pero también —agregó Steiner— son parte de la red de vida que apuntala los millonarios servicios naturales que, en países como Kenia, forman parte de un turismo de naturaleza que (en el caso del país africano) genera un 10 por ciento del Producto Interior Bruto de la nación".
El Día Mundial de las Aves Migratorias se celebró por primera vez en 2006 en Kenia, hogar de más de un millar de especies de aves distintas.
La migración la realizan de forma anual unos 50.000 millones de pájaros, que representan un 19 por ciento del total de aves del mundo.
Fuente: EFE/TERRORISMO AMBIENTAL
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9 Mayo 2013
A pocos kilómetros de la costa francesa y a sólo 124 metros de profundidad, un submarino dirigido por control remoto enviado por periodistas alemanes acaba de encontrar dos bidones con residuos radiactivos lanzados al Canal de la Mancha en la década de 1950. Los contenedores, de origen belga o británico, confirman que bajo el Atlántico hay una bomba de relojería.
Hubo un tiempo en el que a las autoridades de los países con instalaciones nucleares les pareció una excelente idea deshacerse de sus residuos radiactivos arrojándolos en alta mar. Entre 1949 y 1982, ocho países europeos tiraron por la borda unos 223.000 bidones con 115.000 toneladas de basura nuclear en el Atlántico Nordeste, en ocasiones a sólo 200 kilómetros de las costas españolas.
Eran desechos radiactivos de baja actividad procedentes de reactores atómicos, de instalaciones médicas y de la industria. Tres décadas después, los países responsables se desentienden de aquella barbaridad medioambiental. Los bidones siguen bajo el océano, sin prácticamente ningún control.

Arriba: Un barril de residuos radiactivos intacto frente a la costa francesa. ©SWR
"Aunque el vertido de residuos al mar ha cesado, el material todavía puede fugarse de sus contenedores", alertaba un grupo de científicos en 2010. La vida media de los bidones de hierro que encierran los residuos radiactivos oscila entre los 15 y los 150 años, aunque los que disponían también de una cubierta de hormigón podrían durar hasta un milenio.
"La estrategia de eliminación de los residuos de baja actividad fue más de dispersión y dilución que de contención", resumían lacónicamente los expertos, dirigidos por Tim Le Bas, del Centro Nacional de Oceanografía de Southampton (Reino Unido).
En otras palabras, los gobiernos de algunos países nucleares —Reino Unido, Bélgica, Suiza, Alemania, Francia, Italia, Países Bajos y Suecia— pensaban que unas pocas decenas de miles de toneladas de basura radiactiva no se notarían en los 1.386.000.000 billones de litros de agua que hay en los océanos. La expedición de los periodistas alemanes, sin embargo, muestra que la basura sigue debajo de la alfombra.

Arriba: Activistas de Greenpeace intentan evitar el lanzamiento al océano Atlántico de varios bidones con residuos radiactivos. ©GREENPEACE/PIERRE GLEIZES
No es la primera vez. A finales de la década de 1990, científicos franceses de la Universidad de Aix-Marsella viajaron a uno de los últimos lugares del Atlántico Nordeste empleados como cementerio nuclear.
Allí tomaron ejemplares de 'Coryphaenoides armatus', un pez de aguas profundas de hasta un metro de longitud, y de 'Eurythenes gryllus', un pequeño crustáceo que se alimenta de animales muertos.
Los investigadores se toparon con restos de plutonio-239 y plutonio-240, generados en los reactores nucleares a partir del uranio.
Sus análisis "sugieren una influencia de los residuos vertidos y subrayan el posible papel desempeñado por estos organismos necrófagos en la dispersión de elementos radiactivos procedentes de los residuos vertidos en el Atlántico Nordeste", según publicó en 1998 la oceanógrafa Sabine Charmasson.

Arriba: Un buque lanza bidones radiactivos sobre las lanchas de Greenpeace. ©GREENPEACE
Dos años después, los expertos del Convenio para la Protección del Medio Ambiente Marino del Atlántico del Nordeste (Ospar), que agrupa a los países de la UE, identificaron como una "prioridad" la investigación de "la importancia de posibles fugas en los antiguos vertederos y, si es necesario, el desarrollo y la implementación de una política adecuada para prevenir la contaminación".
Sin embargo, esos estudios no se han llevado a cabo. En 1995, la Agencia de la Energía Nuclear de la OCDE finalizó su programa de vigilancia de los residuos radiactivos lanzados al agua en el Atlántico Nordeste. "Los análisis mostraron aumentos de la actividad radiológica en los puntos de vertido, sugiriendo fugas medibles pero con un impacto radiológico despreciable", concluía su informe final. Desde entonces, nada.
"Actualmente no hay planes dentro de la Agencia de la Energía Nuclear para llevar a cabo más seguimiento de los residuos vertidos en el Atlántico. Y, hasta donde yo sé, no hay ningún seguimiento [de otros organismos] actual ni planificado para vigilar estos vertederos" del Atlántico Nordeste, reconoce el ingeniero nuclear Ted Lazo, el principal especialista en la materia dentro de la agencia.

Arriba: Los bidones impactan contra las lanchas de los ecologistas. ©GREENPEACE
Rusia sí que ha anunciado este año una campaña para buscar posibles fugas radiactivas en el mar de Kara, una masa de agua al norte de Siberia que fue usada durante décadas como cubo de basura para el programa nuclear ruso. Allí descansan submarinos nucleares soviéticos e incluso 14 reactores atómicos completos.
En 1992, los expertos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) navegaron por última vez sobre los cementerios nucleares submarinos para medir la radiactividad. "Los análisis mostraron elevadas concentraciones de plutonio-238 en muestras de agua recogidas en los puntos de vertido, indicando fugas de los contenedores", según los expertos de la Convención Ospar.
"Hay que destacar que el diseño de los contenedores para el vertido de residuos no estaba destinado a confinar los elementos radiactivos durante décadas, sino más bien para asegurarse de que los residuos llegaran intactos al fondo marino", subrayaban en un documento oficial en 2010.
Derecha: Zodiac de Greenpeace intenta evitar el vertido de residuos radioactivos en el Atlántico. ©GREENPEACE
Un portavoz del OIEA, Peter Rickwood, explica que "en todos los casos en los que el OIEA estuvo implicado" los estudios radiométricos indicaron que "los niveles de elementos radiactivos observados eran bajos". La mayor cantidad de radionucleidos en el Atlántico no procedía de los vertidos desde barcos, sino de los ensayos con bombas nucleares en la atmósfera o directamente en el mar, destaca Rickwood.
"En general, los estudios no detectaron ninguna radiactividad pero, en algunos casos, se registraron pequeños aumentos de la actividad [radiológica] muy cerca de los bidones", añade.
Sin embargo, aquello fue en 1992. Más de dos décadas después, con los bidones bajo cientos de metros de agua salada, la situación puede ser muy distinta. No obstante, el OIEA no tiene autoridad para volver a realizar mediciones.
Sólo ofrece asistencia técnica a petición de sus países miembros. "Generalmente los programas de vigilancia se inician porque se plantea la necesidad por algún país, y según nuestra información no ha sido el caso en la OIEA", apunta la española Luisa Rodríguez Lucas, subsecretaria del Convenio Ospar.
En 2011, el Bloque Nacionalista Galego solicitó en el Congreso de los Diputados español una inspección de los residuos radiactivos lanzados al Atlántico Nordeste. El Partido Popular rechazó la propuesta.
Izquierda: Residuos nucleares en el Atlántico Nordeste (ampliar). ©ÁNGELA R. BENN/PLOS ONE
"No hay ni un solo elemento que nos lleve a desconfiar de la seguridad de los residuos radiactivos en la Fosa Atlántica", aseguró entonces el diputado Guillermo Collarte.
Los especialistas del Convenio Ospar no lo tienen tan claro. El OIEA está actualizando sus inventarios de basura nuclear en el Atlántico elaborados en la década de 1990. No han llevado a cabo nuevas expediciones, pero han recopilado datos desconocidos salidos a la luz en los últimos años.
Su informe estará listo a finales de 2013. "Sobre la base de la información proporcionada principalmente por el OIEA en su inventario actualizado de 2013, el Comité de Sustancias Radiactivas del Convenio Ospar discutirá el año que viene los siguientes pasos a dar, incluyendo el desarrollo de una propuesta para un programa de vigilancia rentable, si es necesario", explica Rodríguez Lucas.
Fuente: MATERIA/TERRORISMO AMBIENTAL
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9 Mayo 2013

Arriba: El animal abatido a tiros en Jalisco. ©RAÚL AGUILAR LARES
Policías municipales de Zacoalco de Torres, en el estado de Jalisco, mataron a un puma cuando éste huía de un incendio forestal registrado en la zona.
Los hechos ocurrieron el martes al mediodía en la delegación de San Marcos Evangelista, después de que los habitantes de la localidad reportaran a las autoridades la presencia de un pequeño puma que huía de los incendios que se registran en la zona, por lo que el animal al intentar ponerse a salvo llegó hasta la comunidad, según publica Milenio.
En el momento en que los municipales arribaron al sitio, el asustado animal era acorralado por algunos perros, por lo que sin dar aviso a ninguna autoridad competente los uniformados "valientemente" desenfundaron su arma de cargo y abrieron fuego en contra del animal, que perdió la vida de inmediato.
Hasta el momento, los medios no han podido localizar al presidente municipal, Javier Jiménez Álvarez, ya que ninguno de los policías involucrados en este hecho han rendido declaración ante la Profepa.
Dicha situación ha causado malestar entre los habitantes de la zona quienes reprueban el actuar de la policía ya que aseguran que en constantes ocasiones abusan de su autoridad en contra de los ciudadanos, escudándose en su uniforme.
Fuente: SIPSE/TERRORISMO AMBIENTAL
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