Nueve activistas de Greenpeacedesplegaron este lunes en la Torre de Belém, en Lisboa, dos pancartas de 75 metros cuadrados con el lema: 'Nuestro clima, vuestra decisión', con la que la organización ecologista hace un llamamiento a los líderes internacionales asistentes a la XIX Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado y de Gobierno en Estoril (Portugal) para que adopten compromisos claros y ambiciosos de cara a la Cumbre del Clima de Copenhague.
Con esta protesta, Greenpeace pide que se tome como ejemplo el acuerdo alcanzado por los países de América Central el pasado 20 de noviembre. En esta declaración conjunta solicitaban que, para mantener el aumento de la temperatura global por debajo de 1,5ºC, los países desarrollados han de comprometerse a reducciones de emisiones legalmente vinculantes del 45 por ciento para 2020.
La responsable de la campaña cambio climático de Greenpeace España, Aida Vila, advirtió de que "la Cumbre Iberoamericana debe ser una muestra del liderazgo político y Zapatero y Sócrates, como representantes de los países industrializados, deben dar un paso adelante en este foro y presionar a la Unión Europea para que adopte la declaración de los países centroamericanos y apoye recortes de emisiones y objetivos de apoyo financiero más ambiciosos". "Ésta sería una forma de retar al presidente Obama para que aumente su nivel de ambición, también, en estos dos aspectos", sentenció.
Por otro lado, Greenpeace pidió a otro de los asistentes a la Cumbre, el presidente de Brasil, Lula da Silva, que ejerza su influencia en la reunión y consiga el apoyo necesario para un mecanismo financiero, basado en un fondo global, que permita a países en desarrollo como Brasil, Indonesia, Papua Nueva Guinea y Congo proteger sus bosques tropicales y detener la deforestación para 2015.
En este sentido, el responsable de la campaña de cambio climático de Greenpeace Brasil, Joao Talocchi, declaró que "en una cumbre dedicada a la 'innovación' y el 'conocimiento', elementos clave en la lucha por evitar un cambio climático catastrófico, es irresponsable omitir el debate climático", ya que de esa forma, se estaría ignorando "el problema más grave al que se enfrenta actualmente la humanidad".
Por último, la organización ecologista hizo un llamamiento para que el resultado de Copenhague sea un acuerdo legalmente vinculante y el coordinador político de Greenpeace Internacional para Latinoamérica, Gustavo Ampugnani, señaló que "ésto no sólo es alcanzable, sino que es crucial en la lucha para detener el caos climático". "El único ingrediente que falta para que la cumbre sea un éxito es voluntad política de los países industrializados", concluyó.
Estas fotos, a simple vista entrañables, reflejan el drama vivido en el sureste de Australia, durante la peor ola de calor sufrida en 100 años. Muchos animales, entre ellos los koalas, no han soportado la deshidratación. Afortunadamente, algunos de ellos han encontrado nuevos métodos para sofocar el calor. Bajar de los árboles para buscar agua supone un riesgo para estos animales pues en el suelo son muy vulnerables y más aún alrededor de peligrosas carreteras. Pero por las carreteras también circulan ciclistas portando botellas llenas de agua.
En la foto, Tim Noonan, se detuvo a un lado de la carretera al cruzarse con un koala sediento, que inusitadamente se acercó, dando la impresión de querer detener a los ciclistas. Era evidente por la manera en que agarró la botella de agua y el entusiasmo con el que bebía, que calmar su sed era una prioridad.
Esta es una evidencia más de la amenaza que suponen para la supervivencia de muchas especies los devastadores efectos del cambio climático. ¡En tus manos está evitarlo!
Estados Unidos y China, los dos países más contaminantes del planeta adelantaron el pasado domingo en Singapur, en el marco de la cumbre Asia-Pacífico, el fracaso de la conferencia mundial del clima que se celebrará el próximo mes en Copenhague. El adelanto del resultado de esa cumbre, considerada clave por gobiernos y mercados, coincidió con la llegada de el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a China, en la escala más importante de su gira por Asia, que comenzó el jueves pasado.
En rigor, el fracaso de la cumbre climática fue oficializada por el primer ministro de Dinamarca, Lars Lokke Rasmussen, quien muy diplomáticamente anunció que se postergarán los acuerdos legalmente vinculantes hasta el 2010, o más adelante.
“Dado el factor tiempo y la situación de los países individuales, nosotros debemos, en las próximas semanas, concentrarnos en lo que es posible y no dejar que nos distraiga aquello que no es posible”, dijo Rasmussen a los líderes. “El Acuerdo de Copenhague podría finalmente ordenar la continuación de las negociaciones legales y establecer un plazo para su conclusión”, dijo el anfitrión de la cumbre.
En los hechos, Estados Unidos y China siguen siendo las dos potencias que traban un acuerdo mundial.
Por un lado, pese a que ha expresado su intención de avanzar en esta materia, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no quiere firmar ningún acuerdo que, como ocurrió con el de Protocolo de Kyoto, suscrito por Bill Clinton, no sea después refrendado por el Congreso. Y China no está dispuesta a tomar metas para reducir sus emisiones de dióxido de carbono que no sean acompañadas por Washington.
En síntesis, lo que se buscará es llevar adelante el llamado “acuerdo en dos etapas”, que consiste en hacer en Copenhague una mera declaración de intenciones, pero postergar los compromisos obligatorios para más adelante. Este acuerdo daría espacio para respirar al Senado de Estados Unidos para que apruebe una ley de cotas de díoxido de carbono, permitiendo que el Gobierno de Obama presente una meta para el 2020.
“Hubo una evaluación de los líderes sobre que no era realista esperar que se negociara un acuerdo vinculante entre ahora y cuando comience Copenhague en 22 días (7 de diciembre)”, dijo el negociador estadounidense Michael Froman tras la reunión de líderes de Asia-Pacífico en Singapur. A ese encuentro asistieron los líderes de Estados Unidos, China, Japón, Rusia, México, Australia e Indonesia, entre otros.
La reunión técnica sobre cambio climático que concluyó ayer en Barcelona dejó un sabor agridulce a los más de 4.500 asistentes de 181 países. Lo dulce es el avance en textos sobre política de adaptación al calentamiento, deducción de emisiones por deforestación evitada y cómo implementar cooperación en tecnología con países emergentes.
Todos estos puntos de la negociación cuentan con textos "más transparentes y concretos" para llegar a un acuerdo en la Cumbre de Copenhague que se celebrará a mediados de diciembre, explicaron fuentes de la delegación española. Uno de los objetivos de Barcelona era precisamente clarificar los textos de negociación y cerrar las agendas para Copenhague.
Sin embargo, la sensación agria es la que dejó la falta de concreción por parte de algunos países industrializados, como EEUU, Rusia, Canadá, Australia o Nueva Zelanda, en sus compromisos de reducción de gases para el periodo 2013-2020, que debe acordarse en Copenhague, así como la incógnita de la financiación que se destinará a ayudar a los países en vías de desarrollo para adaptarse al calentamiento.
El secretario ejecutivo de la Convención de la ONU para el Cambio Climático, Yvo de Boer, reconoció ayer el progreso en los aspectos arriba mencionados, aunque "poco se ha avanzado en las dos cuestiones clave: cuotas de reducción de emisiones a medio plazo para las naciones desarrolladas y financiación para ayudar a los países en desarrollo a limitar su aumento de emisiones y adaptarse a los inevitables efectos del cambio climático". "Sin estas dos piezas del puzzle colocadas, no llegaremos a un acuerdo en Copenhague", afirmó De Boer.
La jefa de la Oficina de Cambio Climático y representante española en las negociaciones, Alicia Montalvo, aseguró ayer que se llegará a "un acuerdo jurídicamente vinculante" en Copenhague.
No obstante, uno de los escollos para lograr el acuerdo en Copenhague es que todos los países industrializados asuman su compromiso de reducir emisiones con cuotas concretas. Uno de los más reacios a concretar cuantías es EEUU, cuyo portavoz, John Pershing, dijo ayer que su país no firmará un tratado vinculante desde el punto de vista jurídico que no incluya compromisos de igual grado para los países en vías de desarrollo.
A esta reclamación respondió Alicia Navarro, miembro del equipo negociador del grupo G-77 y China: "Los países ricos intentan que paguemos dos veces: reduciendo nuestras emisiones y sufriendo las consecuencias del cambio climático, ya palpables en nuestros países".
En esta línea, India insistió en la necesidad de que los países desarrollados fijen partidas económicas para la lucha contra el cambio climático en las naciones menos desarrolladas. De Boer considera que los países desarrollados deberán proporcionar fondos para adaptación por al menos 10.000 millones de dólares (6.700 millones de euros). La UE estima que, para luchar contra el cambio climático, son necesarios 100.000 millones de euros al año. Pero ni siquiera dentro de la UE ha habido un acuerdo sobre la financiación que destinarán los Veintisiete, ya que el Parlamento Europeo cree que deben ser 30.000 millones y la Comisión Europea propuso 15.000, pero Reino Unido lo rebajó a 10.000 millones.
De Boer reclamó a los países industrializados que "clarifiquen la cantidad de financiación a corto y largo plazo que destinarán", y a todos, un "liderazgo al más alto nivel para desbloquear las piezas del puzzle". Les queda un mes para la cita crucial de Copenhague.
Por su parte, activistas de Greenpeace escalaron ayer a la estatua de Colón en Barcelona para "señalar a América, porque allí está el mayor responsable de la catástrofe climática que se nos avecina: EEUU", dijo el director de Greenpeace España, Juan López de Uralde.
Antes de ponerse a negociar hay que ordenar los papeles y saber qué es lo importante, qué es lo urgente y qué entrará en el orden del día. Eso es lo primero que van a tener que hacer los delegados de los 192 países que esta semana se reunirán en Barcelona, en el último encuentro técnico formal para preparar la Cumbre del Clima, que en diciembre se celebrará en Copenhague.
Anteriormente, los delegados se habían reunido, a principios de mes, en Bangkok, y de allí los negociadores del próximo y esperado Protocolo de Copenhague salieron con multitud de non-papers, es decir, "documentos que no están lo suficientemente maduros para constituir una base para la negociación", explicó la secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera, antes de acudir a la reunión de Barcelona.
Así, antes del próximo viernes los delegados deberán "limpiar y consolidar los textos de negociación", ya que en estos momentos quedan muchos flecos por concretar en aspectos como la transferencia de tecnología a países en vías de desarrollo, los mercados de carbono y su implantación más allá de la UE, cómo se va a financiar, los criterios para el reparto, cuánto costará la adaptación y mitigación del calentamiento y cómo serán las inversiones para evitar la deforestación en los países con selvas tropicales.
En definitiva, los negociadores tendrán que "identificar los elementos fundamentales que serán el núcleo de cada uno de los bloques de negociación", porque de lo contrario se corre el riesgo de dispersar demasiado los debates en diciembre.
De Copenhague tendrá que salir un Protocolo que establezca las cuotas de emisiones por países o grupos de países para 2013-2020 y, por el momento, sólo la UE ha presentado su propuesta acordada por todos los Estados: reducir un 20% sus gases en 2020, y podría llegar al 30% si el resto de países con obligaciones dan pasos en la misma dirección.
El ministro de Medio Ambiente de Brasil, Carlos Minc, lanzó la semana pasada la propuesta de reducir el 40% en sus emisiones de gases contaminantes para 2020, aunque no está aprobado formalmente. EEUU, Japón, Rusia, Canadá, Australia o Nueva Zelanda, que en Kioto tuvieron cuotas de emisiones, no se han pronunciado oficialmente sobre las cuantías que estarían dispuestos a asumir ni sobre la financiación que pretenden aportar a los países en vías de desarrollo o en transferencia de tecnología.
Antes de la reunión de Copenhague, que comenzará el próximo 7 de diciembre, se han convocado dos reuniones informales, una organizada por la presidencia danesa de la cumbre y otra por EEUU, en las que se espera mayor concreción.
"Somos optimistas sobre las posibilidades de éxito en Copenhague, pero queda trabajo y ahora hay poca claridad sobre lo que debe reflejar", comenta Ribera.
De hecho, no todo quedará atado en la cumbre danesa, advierte, y durante el semestre de presidencia española se concretarán más aspectos de cómo se implementará el Protocolo de Copenhague, como por ejemplo, cómo va a contabilizarse la reducción de emisiones en la aviación y el sector marítimo o cómo se verificarán las emisiones reducidas por deforestación evitada.
El máximo responsable de la lucha contra el cambio climático en Reino Unido ha dicho en una entrevista exclusiva al diario británico The Times que la única vía para salvar el mundo es que todo el planeta se haga vegetariano.
El gurú británico de la lucha contra el calentamiento global se llama Lord Stern. Fue vicepresidente del Banco Mundial y es un destacado economista y profesor de la London School of Economics al que el primer ministro Gordon Brown encomendó la tarea de asesorarle en asuntos de política ambiental.
Lord Stern asegura que "comer carne requiere un uso desmesurado de agua e incrementa los gases de efecto invernadero. Una dieta vegetariana es mucho mejor".
Emisión de metano
La emisión directa de metano en las granjas de vacas y cerdos es la principal fuente de gases de efecto invernadero, señala Lord Stern. El metano es 23 veces más agresivo que el dióxido de carbono de cara al calentamiento global.
Lord Stern ha pedido que la próxima Conferencia sobre el Cambio Climático de Copenhague, a celebrar en diciembre, trate los costes de la producción de carne y otros alimentos que generan de forma similar grandes cantidades de gases de efecto invernadero.
Según The Times este experto sabe que no es fácil que la gente cambie su hábito de alimentación carnívora, pero cree que es su cometido decirle a la gente que "sus hábitos de vida influyen en el cambio climático y que lo que comen también importa".
"Yo tengo 61 años y mi actitud hacia, por ejemplo, beber alcohol y conducir han cambiado de forma radical de cuando era joven. La gente cambia porque se vuelve responsable. También ocurrirá lo mismo cuando se empiecen a preguntar el índice de carbono que contiene lo que van a comer".
La ONU, de acuerdo
Del 7 al 18 de diciembre, más de 20.000 delegados de 192 países se reunirán en la capital danesa para asistir a la cumbre sobre el cambio climático. En dicho encuentro se buscará un acuerdo para reducir las emisiones de gas de efecto invernadero.
Stern no está solo en su cruzada vegetariana. También la ONU reconoce que la industria cárnica es responsable del 18% de las emisiones de carbono a nivel mundial, así como de la destrucción de bosques y de la producción latifundista de cereales forrajeros como la soja.
Pese a todo, el propio Lord Stern ha confesado al diario británico que él no puede llamarse a si mismo 'vegetariano estricto'.
El Gobierno británico ha presentado un mapa que ilustra las consecuencias que el cambio climático tendrá en la Tierra si no se cumple el objetivo de mantener el ascenso de las temperaturas por debajo de los dos grados centígrados. Cuando faltan unos 45 días para el comienzo de la cumbre de Copenhague sobre cambio climático, los ministros de Asuntos Exteriores y de Energía y Cambio Climático, los hermanos David y Ed Miliband presentaron el mapa en el Museo de Ciencias Naturales de Londres, junto a John Beddington, científico asesor del Gobierno.
El Reino Unido advierte de que una subida de las temperaturas de más de dos grados tendrá tremendas consecuencias para el planeta, como fuertes efectos en el abastecimiento de agua, la producción agrícola, temperaturas extremas, sequías, el peligro de incendios forestales y el aumento del nivel del mar. Advierte también de que puede disminuir la producción de cereales en todas las regiones productoras, mientras que la mitad de los glaciares del Himalaya pueden reducirse en el 2050. El mapa ha sido desarrollado usando la información y el análisis científico del Centro Hadley de la Oficina Meteorológica Británica. El titular de Asuntos Exteriores, David Miliband, dijo que no es posible "un mundo de cuatro grados".
"Este mapa ilustra claramente la escala del reto al que hoy nos enfrentamos, el cambio climático es un problema global que necesita una solución global y es una solución que tenemos a nuestro alcance", afirmó el jefe de la diplomacia británica. "Pero -añadió- para atajar el problema del cambio climático, todos nosotros, los ministros de Asuntos Exteriores, Medioambiente, Economía, Defensa y otras áreas del Gobierno y las sociedades deben trabajar juntas para mantener la subida de temperatura en dos grados. Sólo de esta manera podremos minimizar los enormes riesgos a la seguridad que representa una subida de 4 grados en el mundo".
Por su parte, el ministro de Energía y Cambio Climático, Ed Miliband, señaló que el mapa pone de manifiesto la importancia de las negociaciones de diciembre en Copenhague. "Los científicos del Reino Unido han ayudado a ilustrar los efectos catastróficos que resultarán si el mundo fracasa en establecer el límite del incremento de la temperatura en dos grados", puntualizó Ed Miliband.
Fuente:El Mundo
ClickAQUIpara versión en español / ClickHEREenglish version
Miles de manifestantes salieron a la calle hoy desde Sídney hasta Estocolmo, pasando por París, Berlín o Madrid, para movilizar a la opinión pública mundial sobre el problema del calentamiento climático, cuando faltan cinco semanas para la Conferencia de Copenhague.
Este Día Internacional contra el Cambio Climático comenzó en Sídney, donde miles de manifestantes se dieron cita en el puerto y en la célebre playa de Bondi.
Allí desplegaron banderolas con la cifra '350', en alusión a la concentración de CO2 en la atmósfera: 350 partes por millón (ppm), una cantidad que, según algunos científicos, no hay que sobrepasar para evitar que el calentamiento global se vuelva incontrolable.
Otros manifestantes formaron en la escalinata de la Opera de Sídney el número 350 con sus cuerpos, mientras las campanas de la catedral repicaban 350 veces.
En la Puerta del Sol madrileña, miembros de la Plataforma contra el Cambio Climático, compuesta por organizaciones sociales, ecologistas y sindicales, hicieron una parodia titulada "las consecuencias catastróficas del cambio climático para el planeta".
En un comunicado, esta plataforma llamó a las autoridades a dar prioridad a la lucha contra el calentamiento global a pesar de la crisis económica.
En el centro de París, unas doscientas personas hicieron sonar sus teléfonos móviles y despertadores a las 12H18 exactas, en referencia al 18 de diciembre, día de clausura de la conferencia sobre el clima que comenzará en Copenhague el 7 de ese mes.
Los manifestantes querían así "despertar" a los políticos, empezando por el presidente francés Nicolas Sarkozy, para que se preparen para la conferencia, precedida por una cumbre europea los 29 y 30 de octubre. "Nicolas, despiértate", se leía en una pancarta.
La Conferencia de Copenhague se propone fijar un nuevo tratado internacional sobre el clima para reemplazar al Protocolo de Kioto, que expira en 2012.
Pero el primer ministro danés, Lars Loekke Rasmussen, ya advirtió que las negociaciones no van lo rápido que deberían para alcanzar un acuerdo internacional en Copenhague.
También hubo concentraciones, convocadas por organizaciones defensoras del medio ambiente, de derechos humanos y de solidaridad internacional, en Marsella (sudeste de Francia), donde se celebrará en 2012 la sexta edición del Foro Mundial del Agua.
En Estocolmo, unos treinta manifestantes se juntaron en el centro de la ciudad bajo una banderola que exigía "negociaciones sobre el clima en seguida".
En Berlín, unos 350 manifestantes, que llevaban mascarillas con el retrato de la canciller alemana Angela Merkel, se dieron cita delante de la céntrica Puerta de Brandeburgo. "La hora del 'quizá sí, quizá no' pasó", afirmaba una banderola.
Los militantes por la defensa del medio ambiente en Estambul se manifestaron en un barco en el que desplegaron una banderola con el lema: 'El Sol, el viento, ahora'. De forma simbólica colocaron su embarcación bajo el principal puente que atraviesa el Bósforo y une Europa a Asia. "Empleos, clima, justicia", reclamaba otra pancarta.
Me llamo Manuel Sobrino Senra. Soy de A Guarda (Pontevedra), y tengo 23 años. Soy consciente de los problemas que sufre nuestra MADRE TIERRA, y siento la necesidad de darlos a conocer. Formo parte de una especie escasa, la de la gente que se preocupa por el Medio Ambiente. Pero sé que se recuperará poco a poco. Estoy seguro. Y lucharé para crear conciencia, a la medida de mis posibilidades. No soy mucha cosa, sólo una persona, entre siete mil millones; sólo soy un granito de arena en este desierto. Pero alguien dijo alguna vez que LOS DESIERTOS MAS GRANDES ESTAN FORMADOS POR LOS MAS DIMINUTOS GRANITOS DE ARENA... Espero que os guste, feliz lectura!!