La otra noche estuve viendo en la televisión un debate entre partidarios y detractores de la tauromaquia, suscitado con motivo de la próxima votación para la Iniciativa Legislativa Popular presentada en la Cámara Catalana, cuya aprobación supondrá la eliminación de las corridas de toros en esa comunidad, y estableciendo un precedente que sin duda, habrá de trasladarse poco a poco al resto del país, intención ésta que es la que mueve el espíritu de este movimiento contra la crueldad con animales.
El participante como defensor de la lidia era el Sr. Sánchez Dragó, valedor de causas e ideologías rancias pero siempre vestido con la camisa del progresismo y de la modernidad, y pletórico de vehemencia en sus intervenciones, pues este caballero, lejos de dialogar, sienta cátedra cada vez que habla y lo hace mezclando apresuradamente fechas, acontecimientos, citas literarias y ataques furibundos con tono jactancioso contra su interlocutor, en una especie de andanada del absurdo que busca aturdir y acogotar más que convencer, además de impresionar a los oyentes al estilo del “Usted no sabe con quién está hablando”, pues falto de razones dignas trata de disimular su carencia de argumentos, al menos en este tema, sepultando con su incontinencia verbal, como si la palabrería fuese un sustituto de la coherencia.
Pero no es así, a quien plantea las cuestiones desde la cordura y la ética, le sirven pocas frases para expresarse ya que no necesita de la confusión como aliado; tal vez por eso y ante la pregunta de si consideraba o no tortura lo que se le hace al toro en la plaza, evadió la respuesta en diferentes ocasiones con la excusa de que esa era una disputa estéril. Es una técnica bastante burda la de soslayar la verdad indiscutible en la que se basa todo este asunto: que el animal es maltratado hasta la muerte y que algo así, es inconcebible que siga siendo legal y subvencionado, pero hay que reconocer que tampoco tenía más opciones el Sr. Dragó, o rehusaba contestar o habría de acudir al absurdo y a la mentira si quería defender su postura.
Y así le ocurrió, que el hombre entró en una especie de éxtasis dialéctico y perdió la noción de la realidad, de tanto escucharse a si mismo se le olvidó que estaba en un plató de televisión y ahí vino el desastre, pues dijo algo digno de figurar en la antología del disparate o en las páginas de El Cossío, panfleto al que por cierto se refirió en repetidas ocasiones.
El Sr. Sánchez Dragó, sin que se le empañasen las gafas por el rubor, afirmó con toda su cachaza que: “el toro, cuando se le introduce la pica y se le escarba con ella, al clavarle las banderillas y en el momento de ensartarle con el estoque, no sólo no sufre, ¡qué va!, sino que incluso – sujétense el estómago – genera hormonas de placer”. Ignoramos si cuando los pulmones se le encharcan y se ahoga en su propia sangre, momento en el que se producen los estertores y los vómitos sanguinolentos que todos hemos podido ver, el animal disfruta como si estuviese degustando una copa de Vega Sicilia. Habrá que preguntárselo a D. Fernando, todo un compendio de cultura de la fisiología animal al servicio del cinismo, de la desfachatez y de los intereses taurinos.
La verdad es que yo, como contrario a que los animales padezcan cualquier tipo de maltrato, agradezco la comparecencia de este individuo y espero verlo batirse públicamente en más ocasiones a favor de la tauromaquia, porque está tan pagado de si mismo que no piensa lo que dice, simplemente adoctrina y como todos aquellos que están endiosados, su vanidad es también su perdición, pues sandeces como la de que el toro es feliz sintiéndose atravesado por el acero, hacen mucho más por la toma de conciencia de los ciudadanos ante esta tragedia y por su erradicación, que cualquier exposición de un defensor del respeto a los animales.
Sr. Dragó, si no fuese porque detrás de todo esto están la tortura y la muerte de seres vivos inocentes, la otra noche gracias a sus declaraciones me hubiese reído de buena gana, que conste que a punto estuve de hacerlo cuando le oí asegurar que “nadie amaba más que Usted a los animales”. Lástima que las arcadas que me vinieron se adelantasen a las carcajadas.
"No quiero ni pensar que Barcelona no acogerá más corridas de toros". Quien se expresa así es Salvador Boix, apoderado del diestro José Tomás y uno de los hombres que más está apostando por que la fiesta recobre en Cataluña el esplendor que tuvo en otros tiempos. Pero sus esfuerzos podrían caer en saco roto si prospera la iniciativa legislativa popular promovida por una entidad animalista, que pretende prohibir los espectáculos taurinos en territorio catalán y cuya votación en el Parlament se presume inminente.
De ahí el temor que tiene el mundo del toro, que vive con preocupación el hecho de que el pasado 27 de septiembre, en la Feria de la Mercè de Barcelona, se bajase el telón a la que podría ser la última campaña taurina en la historia de Cataluña. Se clausuró la temporada, eso sí, por todo lo alto y con un cartel, encabezado por José Tomás, que agotó las entradas por primera vez en 20 años.
Aunque el debate parlamentario se espera en el inmediato horizonte, fuentes de la cámara catalana no se atreven a poner fecha al inicio de las discusiones parlamentarias. "La iniciativa legislativa popular ha sido admitida a trámite, y en estos momentos estamos en el plazo que se ha abierto para que las diferentes formaciones presenten, si lo ven necesario, las enmiendas a la totalidad", señalan desde el Parlament. "Una vez que lo hagan, el debate podrá llevarse al pleno y posteriormente a votación", añaden.
La plataforma antitaurina Prou!(`Basta!) presentó en el mes de julio más de 180.000 firmas para impulsar una norma que"modifique la ley de protección animal y que prohíba la muerte y maltrato de todo tipo de animales en espectáculos públicos".
Alejandra García, portavoz de la agrupación, no puede disimular la alegría que tiene ante la cercanía de la votación.
Más de cien activistas antitaurinos, semidesnudos y cubiertos de sangre artificial, han protagonizado este sábado un acto frente al Museo Guggenheim de Bilbao en demanda de la abolición de los toros.
Convocados por la Fundación Equanimal -organización de defensa de los animales-, los participantes han expresado su protesta tumbados boca abajo y con banderillas de las utilizadas en los festejos taurinos colocadas sobre sus espaldas.
Algunos de los manifestantes han portado carteles en los que se podían leer mensajes en contra de los toros en castellano, inglés y euskera.
La Fundación Equanimal ha organizado en los últimos tiempos diversos actos en España en contra de las corridas de toros y también en protesta por la matanza de focas en Canadá y por el uso de animales para la fabricación de prendas de vestir, entre otras acciones.
Las localidades madrileñas de Pinto y Rivas-Vaciamadrid se quedan sin corridas en sus fiestas. La recesión ha hecho que este año se celebren 401 festejos taurinos en la región, un 20% menos.
Los jóvenes de Pinto decidieron lanzar huevos y tomates al ayuntamiento de la localidad, en protesta por los recortes de presupuesto que han obligado a los organizadores de las fiestas a organizar espectáculos más económicos y, en algunos casos, a suprimirlos directamente.
Dos localidades situadas al Sur de Madrid, Pinto y Rivas-Vaciamadrid, han cancelado las corridas, que solían ser lo más destacado de los festejos veraniegos, provocando la indignación de los seguidores. "La noticia ha sido recibida con enorme decepción, porque la gente tiene la sensación de estar siendo objeto de una estafa por parte de las autoridades locales".
"Ésta es la primera vez que se suspende una corrida", explicaba José Antonio Pérez, presidente de un club de fans de festejos taurinos de Pinto. El ayuntamiento ha justificado la decisión alegando dificultades financieras. En una entrevista a El País, el alcalde del partido socialista, Juan José Martín, aseguró que había sido “una decisión difícil”.
Indignación
El presupuesto para las fiestas se ha reducido de 500.000 euros a 142.000; además, el ayuntamiento tiene deudas contraídas con ochocientos de los trabajadores del municipio. Según Pérez, los indignados jóvenes de Pinto protestaron frente al consistorio para manifestar su indignación por la cancelación de la corrida de un torero de la localidad, de 20 años. “Los jóvenes disfrutan sobre todo de los encierros que se organizan en las calles antes de la corrida”, explicaba Pérez.
Hasta finales de julio, la Asamblea Regional de Madrid autorizó 401 festejos taurinos en 57 municipios, lo que supone un descenso del 20% con respecto al mismo periodo del año anterior. No obstante, las asociaciones que defienden los derechos de los animales han aplaudido la decisión de reducir el número de eventos taurinos, criticando la constante financiación estatal para tal fin.
“El dinero empleado en las corridas pertenece a todos contribuyentes, muchos de los cuales están en contra de que se produzcan estas atrocidades contra los animales. Es escandaloso”, asegura Marta Jimeno, vicepresidenta del Partido Antitaurino Contra el Maltrato Animal.
El coste de una corrida de toros de una pequeña ciudad o de un municipio de España puede oscilar entre los 18.000 y los 100.000 euros, según Carlos Flores, propietario de la ganadería Samuel Flores. En su opinión, “no es un negocio muy rentable, por los escasos asientos que tienen las plazas, muchas de ellas provisionales, y porque el precio de las entradas suele ser bajo”.
Una de las alternativas más económicas son las novilladas. En cuanto a los aficionados de Pinto, tienen previsto lanzar una campaña para garantizar la celebración de la fiesta taurina el año que viene, aunque haya poco presupuesto. “Es una tradición de toda la vida. Queremos recuperar nuestra fiesta”, aseguró Pérez.
La dudosa rentabilidad de algunas figuras
Las plazas se siguen llenando en las grandes ferias, “son acontecimientos sociales”, subraya Eduardo Martín Peñato, presidente de la Asociación de Ganaderos de Lidia. Toreros como José Tomás, Sébastien Castella, Enrique Ponce o Julián López ‘El Juli’ mantienen su poder de atracción.
Sin embargo, muchos empresarios empiezan a dudar de la rentabilidad de estos grandes diestros, que exigen cantidades que en muchos casos superan el total de facturación de la taquilla. En Madrid, según el empresario de Las Ventas, José Antonio Martínez Uranga, la plaza llena ingresa alrededor de los 440.000 euros por día.
El caché de estos toreros arranca en los 100.000 euros y asciende hasta los 300.000 euros o más, que exige, por ejemplo, José Tomás por jugarse la vida lidiando dos toros, en una tarde en una plaza de primera categoría.
Un verano más, los pueblos y ciudades de nuestra geografía se preparan para acoger sus fiestas populares. En muchas de ellas, con un escaso control por parte de la Administración, se organizarán espectáculos taurinos. El movimiento contra la tauromaquia, por su parte, muy activo en los últimos tiempos, prepara su réplica en forma de denuncia pública contra el maltrato de los animales. Sus acciones directas en plazas de toros y encierros, más allá de la hostilidad manifiesta de los aficionados a la lidia, cada vez más minoritarios, han conseguido extender la oposición a esta forma de “tortura”.
“El mundo del negocio taurino trata de moverse para aparentar que sigue vivo y con futuro, pero lo importante es que sigue aumentando la edad media de los aficionados. Puede parecer que hay más toreo porque hay más información sobre toros y toreros. Pero si preguntas en la calle la respuesta será indudable: a la gente joven no le interesan los toros, salvo excepciones. ¿Por qué sino se oponen los taurinos a que la Administración consulte a la sociedad sobre el tema?”, se pregunta Eneko Pérez, de la organizaciónEquanimal. Según un estudio realizado por Gallup en 2006, el 72,1% de la población del Estado afirma no tener ningún interés en los espectáculos taurinos, un porcentaje que sube al 78,5% en las mujeres y al 81,7% en las personas entre 15 y 24 años. Una pérdida de simpatías que tiene su reflejo en las corridas de toros, que según datos de Interior cayeron un 15,4% en 2008 respecto al año anterior. Por contra, los festejos menores (como becerradas o el toreo cómico) crecieron un 4,6%. A pesar de estos datos, las Comunidades Autónomas siguen dando ayudas millonarias al mundo del toreo y sólo la Junta de Andalucía incrementó la financiación para las escuelas taurinas de 300.000 a 400.000 euros en el último año, lo que permitió la creación de cuatro nuevas escuelas en la región. Al descenso de una actividad que la mayoría considera anacrónica ha contribuido el trabajo de denuncia del pujante y variado movimiento contra la tauromaquia, que con sus acciones muestra la cara menos amable de la “Fiesta nacional”: el sufrimiento de los animales y los intereses empresariales de la lidia y sus conexiones políticas. La mayoría de los grupos antitaurinos, PACMA, Equanimal,Defensa AnimalyAnimaNaturalis, entre ellos, enmarcan su denuncia en una lucha más general contra el especismo (discriminación basada en la especie) y por los derechos de los animales. Así, se oponen a que éstos sean usados como comida, entretenimiento, experimentación y vestimenta. El éxito de los desnudos ante las plazas de Pamplona o Madrid de AnimaNaturalis yPETA, la actividad de laAsociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquiao los arriesgados asaltos a los fosos taurinos de Equanimal, una entidad que nace en 2006 de la fusión de dos grupos históricos (Alternativa para la Liberación Animal y Derechos para los Animales), además de proyectar la denuncia más allá de nuestras fronteras, muestran el crecimiento de un movimiento cada vez más profesionalizado, solvente y activo.
Los encierros, tampoco
En un comunicado oficial,PACMAseñala al Ayuntamiento de Pamplona como responsable de la muerte de un corredor en los pasados encierros de San Fermín. Además del estrés que, a niveles intolerables, se producen a los animales, se obvia por sistema que son sacrificados tras el encierro en la mayoría de las ocasiones. Todo ello justificado por la importante fuente de ingresos que supone para la ciudad. Son las fiestas populares donde se producen las más altas dosis de crueldad y que menos se ciñen a la “tradición” taurina.
FORTALEZAS
GRAN IMPACTO MEDIÁTICO:Los encierros de personas desnudas en San Fermín o las performances de cientos de activistas ante las plazas de toros consiguen llevar a primera plana la oposición a la lidia.
LA DENUNCIA SE DA EN TERRENO FÉRTIL:Según la última encuesta sobre tauromaquia, realizada por el gobierno de Castilla La Mancha en 2007, la población española valora con un 3,3 (sobre 10) su gusto por los toros.
ELEVADA IMPLICACIÓN DEL ACTIVISMO:Si algo define a los activistas antitaurinos y, en general, a los animalistas es su perseverancia. El respeto por los animales se traslada a todos los ámbitos de sus vidas.
DEBILIDADES
IMAGEN DE EXTREMISMO: La imagen de “veganos radicales” que a menudo se proyecta de los activistas no ayuda al crecimiento de un movimiento que usa como arma la acción directa no-violenta.
EXCESO DE PASIÓN: Aunque la pasión con la que viven los activistas su trabajo de denuncia es también una virtud, a veces juega en contra de la eficacia de las acciones y hace perder la perspectiva global.
INCAPACIDAD DE VER A LARGO PLAZO: Centrados en conseguir objetivos aquí y ahora, a través de todo tipo de actividades, los grupos antitaurinos muchas veces descuidan la estrategia a largo plazo.
UN PARTIDO ANTITAURINO, NOVENA FUERZA POLÍTICA EN LA 'PIEL DE TORO'
Una de las pocas noticias relevantes que arrojaron los datos de las pasadas elecciones al Parlamento Europeo fue que el debutante y especializado Partido Antitaurino Contra el Maltrato Animal (PACMA) se convirtiera, con 45.000 votos, en la novena fuerza política del Estado español. Silvia Barquero, responsable de comunicación del partido, indicó que están “contentos con los resultados, pero no son una sorpresa. Partidos especializados como el nuestro ofrecen una alternativa al actual panorama de la política institucional”. PACMA no pretende ser flor de un día y se marca fines a medio y largo plazo: “Nuestro objetivo es alcanzar representación parlamentaria y que se tengan en cuenta todos esos votos que han priorizado la necesidad de la defensa de los derechos de los animales. Queremos dar caña política”. Aunque pueda parecer lo contrario, el respeto a los derechos de los animales no ha empapado aún el programa de muchos partidos. De hecho, el PP defiende abiertamente la celebración de corridas de toros y el PSOE ha vuelto a incumplir sus promesas electorales en esta materia. “Prometieron una ley-marco de defensa de los derechos de los animales para esta legislatura. Desde PACMA hemos insistido al Gobierno para que cumpla y la promulgue de una vez”, comenta Barquero. Los datos obtenidos del Ministerio de Interior, que es el organismo encargado de legislar y controlar este tipo de espectáculos, ofrecen cifras inimaginables en cualquier otro Estado que se pretenda “civilizado”: 13.349 toros, novillos y becerros menores de cuatro años, fueron sacrificados, el 80% en los 15.000 festejos populares que se celebran cada año con los animales como tristes protagonistas, y el resto en corridas. A esta carnicería hay que añadir la incompetencia del Ministerio en cuestión: “Incumple sistemáticamente elReglamento de Espectáculos Taurinosal no facilitar los datos por comunidades ni tienen idea de los festejos concretos”, apuntan desde PACMA. En una sociedad con un gran desconocimiento del reino animal, movimientos como el que ha dado voz PACMA en las últimas elecciones tienen mucho trabajo que hacer. “Proponemos un cambio de actitud”, expone Silvia Barquero, a modo de declaración de principios. “Queremos ser una lucha más dentro de los movimientos sociales, para incluir en nuestro círculo de consideración moral a los animales, los más desfavorecidos y olvidados, aunque sienten y sufren como nosotros”.
Las fiestas y actividades relacionadas con los toros reciben cada año por parte de las administraciones 564 millones de euros en subvenciones. Este cálculo forma parte de un estudio a gran escala en el que trabaja la Fundación Altarriba, dedicada a defender los derechos de los animales.
Esta estimación implica que cada una de las 12 millones de familias –con un modelo de hogar con cuatro personas– financia con 47 euros anuales una fiesta que, según una encuesta de la consultora Gallup, no interesa nada al 72,1% de los españoles.
Arriba: La tauromaquia no interesa nada al 72,1% de los españoles, segun una encuesta de la consultora Gallup.
Desde la Fundación Altarriba remarcan que la cifra total es mucho mayor, porque el cálculo no incluye las ayudas a los ganaderos. Su portavoz, Matilde Figueroa, recalca que "al final los toreros van a ser casi funcionarios públicos".
Para otros fines
La mayoría de los contribuyentes ignoran que parte de sus impuestos sirven para este tipo de espectáculos y que podrían destinarse a otros fines. Así, desde la Fundación Altarriba recuerdan que la comunidad andaluza ha invertido este año 2,5 millones de euros sólo para promocionar la fiesta de los toros; es decir, en meras acciones de marketing.
Este presupuesto equivale a la inversión necesaria para que funcionen durante un año entero diez quirófanos de urgencias en un hospital público capaces de practicar ocho cirugías al día. Asimismo, serviría para pagar un empaste de 60 euros a 9,4 millones de niños, aliviando así las necesidades de presupuesto del nuevo plan bucodental del Gobierno.
La Fundación Altarriba se plantea promover campañas de objeción fiscal para protestar contra estas subvenciones.
60.000 animales maltratados
Los toros, sobre todo, pero también vaquillas, caballos o gansos son víctimas cada año de la cruel diversión de los humanos en las fiestas populares. Según los cálculos realizados por la Asociación Nacional para la Protección y el Bienestar de los Animales (Anpba), la cifra de animales sacrificados rondaría los 60.000.
El último caso denunciado por esta asociación es el del Toro de la Vega, fiesta que se celebra en Tordesillas (Valladolid) y que consiste en que varios jinetes persiguen y lancean a una res hasta matarla.
Cientos de personas participaron ayer por la tarde en la movilización convocada por el Colectivo Andaluz Contra el Maltrato Animal, consistente en una marcha desde el Palacio de San Telmo hasta la puerta de la Plaza de Toros de la Maestranza –donde se celebraba la décima corrida de abono de la Feria de Abril– para pedir la abolición de la tauromaquia.
Los participantes portaban pancartas en las que podía leerse “Tortura, ni arte ni cultura” o “¿Toros? Con mis impuestos no”. Bajo la presencia de la Policía Nacional, ésta impidió a los manifestantes llegar hasta las puertas de la plaza para evitar confrontaciones con los aficionados a los toros. El acto se desarrolló en un ambiente festivo y reivindicativo.
El presidente del Colectivo Andaluz Contra el Maltrato Animal, Antonio Moreno, declaró que la Junta tiene previsto destinar este año 3,2 millones de euros a la celebración de estos actos de“tortura”animal que servirían para abrir, entre otras cosas, quince quirófanos de urgencia o impulsar la gratuidad de libros para todos los estudiantes, incluidos los universitarios. Estos 3,2 millones suponen casi un millón de euros más de lo que la Junta invirtió el año pasado en festejos taurinos, explicó Moreno, quien consideró este hecho “inaceptable”, cuando, además, el país padece los efectos de la crisis económica.
Por su parte, el ex diputado en el Congreso por Los Verdes, Francisco Garrido, destacó el hecho de que algunos ayuntamientos andaluces hayan suprimido las subvenciones a las corridas de toros ante la crisis económica. Un grupo de aficionados a los toros que se encontraban observando la manifestación denunció que, en cierto modo, es una “provocación” realizar estas protestas en las inmediaciones de la plaza e indicó que, al igual que respetan a los antitaurinos, esperan que éstos les respeten a ellos.
La manifestación, que finalizó con un minuto de silencio por los seis toros que iban a ser“ejecutados” en la plaza, transcurrió sin ningún incidente, aunque han existido cruces de palabras entre las dos partes que no han ido a más y cortes de tráfico en el acceso al Paseo de Colón que cogieron a muchos conductores por sorpresa.
Sevilla, icono de la tauromaquia por excelencia, ha sido la ciudad elegida por las asociaciones protectoras de animales para convocar una manifestación el 25 de abril a las 16 horas, con la que pretenden conseguir la abolición de la tauromaquia.
La manifestación, que ha elegido una ciudad taurina por excelencia, tendrá lugar el sábado 25 de abril a las 16 horas y recorrerá desde el Palacio de San Telmo hasta la Maestranza.
Las asociaciones pedirán la abolición de la tauromaquia, bajo el lema común de 'Abolición' a una práctica que consideran aberrante.
"Es aberrante que torturar a un animal - que siente y padece como cualquier mamífero, por mucho que intenten convencernos de lo contrario - pueda considerarse algo bello y causar una emoción placentera", comenta la APDDA.
Me llamo Manuel Sobrino Senra. Soy de A Guarda (Pontevedra), y tengo 23 años. Soy consciente de los problemas que sufre nuestra MADRE TIERRA, y siento la necesidad de darlos a conocer. Formo parte de una especie escasa, la de la gente que se preocupa por el Medio Ambiente. Pero sé que se recuperará poco a poco. Estoy seguro. Y lucharé para crear conciencia, a la medida de mis posibilidades. No soy mucha cosa, sólo una persona, entre siete mil millones; sólo soy un granito de arena en este desierto. Pero alguien dijo alguna vez que LOS DESIERTOS MAS GRANDES ESTAN FORMADOS POR LOS MAS DIMINUTOS GRANITOS DE ARENA... Espero que os guste, feliz lectura!!