La guerra del agua en Catalunya
El agua es mía! Es la consigna que resuena en los tres vértices de ese triángulo irregular, que es Catalunya. Y este clamor, es un estruendo porque se oye cuando el área de Barcelona afronta la sequía con el nivel de reservas más bajo nunca conocido, y cuando se empiezan a planificar las restricciones domésticas.
En Girona, crece el sentimiento de que las aguas del Ter deben quedarse en estas comarcas, y muchas voces empiezan a plantearse que debe cortarse el cordón umbilical hidráulico del que vive Barcelona (el trasvase del Ter a través del acueducto de Cardedeu).
En el delta del Ebro, los regantes, propietarios de las concesiones del agua del minitrasvase al Camp de Tarragona, no pueden disimular su incomodidad, porque Tarragona se dispone a vender agua de pozos a Barcelona en barcos, y de ese negocio no verán ni un duro. Y en Lleida, por primera vez, los regantes están abiertos a negociar la cesión del agua de regadío (procedente del Segre) al área de Barcelona.
La escasez de recursos, está incrementando los conflictos por el control de un recurso muy escaso, justo cuando más solidaridad requiere la región de Barcelona. ¿Es que es esta la cultura del no (tan poderosa en Catalunya) en su vertiente hidráulica? Las comarcas de Girona sufren aprietos, porque tiene que compartir con Barcelona el agua del Ter. Los regantes del Ebro, desearían en el fondo poder ser ellos quienes pudieran vender su agua al área de Barcelona. Y en Lleida muchos creen que se puede compaginar la reserva de agua para la industria agroalimentaria y calmar a la vez la sed de los barceloneses.
"Hay una tensión latente que empieza a preocupar. Se está extendiendo una visión microterritorial que llega a situaciones esperpénticas", dice Alba Cabañas, responsable de medio ambiente de Foment del Treball. En su opinión, la consigna del "no a los trasvases" de la nueva cultura del agua tiene efectos muy negativos cuando se traslada al ámbito microterritorial. Si Catalunya se divide en cuencas hidrográficas (sin trasvases en su interior) sería la muerte del área de Barcelona, dice Cabañas.
Ignasi Aldomà, profesor de Geografía de la Universidad de Lleida, destaca que la confusión sobre los usos prioritarios del agua, se da justo cuando "estamos llegando al máximo nivel de explotación de los recursos". Catalunya paró el trasvase del Ebro, pero esto no ha dado paso a la nueva cultura del agua, porque los conflictos sociales demuestran que "prevalecen los intereses egoístas y territoriales".
"Lo prioritario es el agua para usos domésticos, industriales y agrícolas, pero no hay instrumentos para garantizar esa prioridad. Se necesitan centros o mesas de intercambio de agua, para que el payés puede cederla a la ciudad, con una compensación, porque ahora no recibe nada a cambio", dice Aldomà. "Mientras, todos luchan por repartirse el agua".
La Generalitat pide "perdón" por tantas fugas
El director de la Agència Catalana de l´Aigua (ACA), Manel Hernández, pidió ayer perdón a los catalanes, por las fugas de agua potables que registran los sistemas de abastecimiento, especialmente graves en el caso del acueducto de Cardedeu, que lleva caudal del Ter a Barcelona. "Pido disculpas en mi nombre e, incluso, en nombre de mis antecesores", dijo. A su juicio, todos deberían dar "ejemplo", puesto que solicitan a los ciudadanos que ahorren agua. Las pérdidas alcanzan un 4% en la red regional de Barcelona (aguas del Ter y del Llobregat) y un 8% en las redes municipales. Hernández, añadió que la Generalitat espera tener 300 hectómetros cúbicos más de agua, gracias a la reutilización, explotación de acuíferos y desaladoras. "Si tuviésemos 300 hectómetros cúbicos más, no estaríamos con este sufrimiento, ni tampoco lo estarían los payeses", apuntó.









































