LA SOLIDARIDAD EXCLUYENTE (¡muy interesante! podeis dar vuestra propia opinión)
Es la historia de siempre, es el argumento manido y repetido hasta la saciedad por aquellos están a favor de la utilización indiscriminada de los animales tanto con fines empresariales como lúdicos o los que, sin ser partidarios de actividades que impliquen su sufrimiento de forma gratuita e inútil, simplemente no dedican ni un minuto de su tiempo a reflexionar sobre el asunto y mucho menos, a colaborar contra el maltrato animal.
Este argumento que consiste en exponer “la prioridad de los innegables y gravísimos problemas que padecen los seres humanos”, lo retuercen hasta el punto de considerarlo no sólo preferente, sinó – y ahí surge el problema -, excluyente con respecto a aquellos que no afectan directamente a personas.

Esta visión, que creo que es interesada en los que apoyan la tortura o sacrificio de animales disfrazándolo de necesidad, subsistencia, ciencia, esparcimiento, educación, tradición, etc., según los casos y que pienso que es principalmente egoísta para los que, sin desear el sufrimiento de los animales, lo observan como un problema ajeno que ni les atañe ni mucho menos les preocupa más allá del comentario anodino ante noticias de crueldad espectacular que esporádicamente emiten ciertos medios de comunicación; esta razón, - decía -, rezuma un egocentrismo desolador y la consideración de que más allá del hombre, el resto de vida en el Planeta se reduce a medios o herramientas que el ser humano puede utilizar a su antojo o esquilmar según determinen sus necesidades, reales o creadas por interés.

Estoy de acuerdo en el que el bienestar de la raza humana es un aspecto principal, y entiéndase como tal que tenga sobradamente cubiertos sus requerimientos en materias como educación, sanidad, vivienda, trabajo, así como que pueda ejerce su libertad respetuosa sin cortapisas, y que garanticen dicho bienestar una gestión adecuada de los recursos, un reparto justo y equitativo, una política de igualdad, la no existencia de cualquier tipo de opresión, esclavitud, diferenciación social, racial, económica o por cualesquiera que sean los motivos, así como la instauración inamovible de valores como la tolerancia, la solidaridad y la no discriminación. Una vez aclarado lo fundamental de asegurar esos aspectos para el hombre, la pregunta es la siguiente: ¿es incompatible dicha defensa de los derechos humanos con la de los animales?, ¿negamos la posibilidad de disfrutar de bienestar también a los seres no racionales?. Si así fuera, estaríamos entonces traicionando los valores que he descrito como necesarios para las personas: conductas solidarias, justicia o la no servidumbre por parte de nadie.

Estoy convencido de que los que compartan la idea de sociedad aquí expuesta, tampoco esgrimirán el argumento inicial según el cual los problemas del hombre han de ser el único objetivo de lucha social, y no lo harán porque los que creen en un principio de justicia universal aplican dicha actitud a todos los seres, incluyendo aquellos que por no gozar de racionalidad como nosotros, merecen una atención especial por su condición de criaturas que no pueden expresarse ni mucho menos participar en modo alguno en decisiones que afectan a su vida o a su muerte, pero que sin embargo sienten y padecen.
Cada uno podrá imponerse el límite en el que detener su defensa por los derechos de los animales pero esta limitación, jamás puede situarse antes de donde acaba el sufrimiento por cuestiones prescindibles e innecesarias, como lo son la peletería, la caza deportiva, la vivisección o experimentación animal, - práctica que se ha demostrado no sólo inútil, sinó muchas veces contraproducente y para la que existen alternativas -, o los festejos y tradiciones con animales, cuyo máximo exponente son las corridas de toros, los zoológicos que implican capturas sangrientas, tráfico de especies y muchas veces condiciones de vida penosas, o los circos con animales, - verdaderos centros de maltrato y esclavitud -, la exterminación en perreras, etc.

E incluso, allí donde pueden ser mayores las reticencias, como es el aspecto de la alimentación, hay que puntualizar. No voy a pedir aquí una dieta vegana para aquellos que no estén realmente convencidos, por más que crea que es el objetivo último a lograr, pero si pienso que es exigible de forma contundente, que los animales destinados al consumo humano deben de tener una condiciones dignas de vida, sin estabulaciones claustrofóbicas, sin alimentación forzada, sin ciclos circadianos alterados, sin que sean objeto de manipulaciones manuales o mecánicas agresivas, con un transporte adecuado y no lesivo y por supuesto, con sistemas de sacrificio rápidos en indoloros, que tecnología existe de forma sobrada para que así sea aunque haya que recortar un pequeño margen de los beneficios por tener que invertir en humanidad y compasión.

Volveré a oír una y mil veces que primero está el hombre, es cierto, pero entonces no olvidemos que si hemos de atender de forma prioritaria a las necesidades humanas, entre ellas también está la de formar y desarrollar a la persona en una sociedad sin culto a la violencia, en la que estén erradicadas prácticas cruentas, salvajes y dolorosas, y que el hombre también ha de alimentar su condición moral y vestir su egoísmo con actitudes solidarias y respetuosas, sinó queremos convertirnos en simples bestias racionales que destruyen y causan dolor a su antojo, porque eso sólo puede desembocar, - como ya lo está haciendo -, en que algunos seres humanos crean en su supremacía sobre otros, sea por motivos económicos, sociales, religiosos, raciales o simplemente, porque la violencia es lamentablemente un valor al alza.
Si hoy, defender a las personas supone no poder hacerlo con los animales, mañana tal vez, tocará elegir a qué tipos de hombres protegemos y a cuáles no, y me temo que ya conocemos el resultado de esa selección, fuera se quedarán los pobres, las minorías, los oprimidos, los que todavía reciben las migajas asistenciales de nuestro Sistema, al igual que hoy permanecen fuera los que no tienen voz ni voto, los animales, aunque tengan vida y derecho a conservarla.

No quiero corredores de la muerte en las prisiones ni mataderos, no quiero pateras ni transporte de ganado hacinado, no quiero guerras ni cacerías, no quiero desasistencia sanitaria para personas ni experimentación animal, no quiero fanatismos religiosos ni festejos crueles con animales, no quiero explotación laboral ni zoológicos o circos con animales, no quiero campos de refugiados ni perreras donde se exterminan perros y gatos… no quiero, no puedo y no debo escoger entre bienestar para hombres y animales, so pena de caer en posturas filonazis aunque en este caso se trate de animales no humanos. Ambas luchas son necesarias y compatibles.
*Fuente: Julio Ortega Fraile, en opinión personal para ELPLURAL.COM































cuatropatas dijo
muy interesante, compañero y acertadísimas palabras!! estoy con él al 100%.
saludos
6 Marzo 2008 | 05:14 PM