Un GRUPO DE VECINOS de Rozadas, para la obra de la carretera, que obligó a TALAR 20 TEJOS
Suele decirse que, a menudo, el progreso no atiende a razones ni a sentimientos. Pero un progreso que se lleva por delante todo lo que encuentra a su paso, es un progreso mal entendido, y contra el que los ciudadanos, cada día, se rebelan con más fuerza.
Algo así ocurre en Rozadas, un pequeño pueblo del concejo de Boal. Sus vecinos, denuncian la tala, muerte e, incluso, la desaparición de una veintena aproximada de tejos, alguno de ellos centenario, a causa de las obras de construcción de la carretera AS-22 entre Boal y Vegadeo, al paso por esta localidad. Unos trabajos que, por el momento, han conseguido detener.
El tejo, es una especie protegida por el plan de manejo del tejo, que el Gobierno regional aprobó en 2001, y en el que se indica que los árboles de esta especie de más de sesenta centímetros de diámetro, están protegidos en todo el Principado, y no pueden trasplantarse porque se mueren. «Aquí hubo una masacre tremenda del tejo. Algunos han desaparecido por arte de magia, y otros los hemos trasplantado, pero sabemos que hacer esto a tejos de más de cincuenta o cien años es matarlos», explica Félix González, alcalde de Rozadas, y afectado por esta obra.
Hace unos días, técnicos de la Consejería de Medio Ambiente, acudieron con una grúa a la casa de Benito García, otro vecino que posee en su terreno varios de estos árboles, alguno de más de trescientos años, para desarraigarlos. Pero tuvieron que desistir, cuando los vecinos les presentaron ese plan de manejo del tejo. Benito García asegura, que los técnicos le reconocieron que en el estudio de impacto medioambiental, previo al inicio de los trabajos, esos árboles no figuraban. «Me dijeron que ese estudio informa que lo que yo tengo son robles y especies sin definir, porque saben que si incluyen árboles protegidos en ese estudio, tendrían que haber desviado el proyecto», explica.
Los afectados, cuentan con el apoyo y el asesoramiento de la Asociación de Amigos del Tejo, algunos de cuyos representantes, acudieron también recientemente a Rozadas, para comprobar in situ la situación, y les han aconsejado poner el tema en conocimiento del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona).
Los vecinos, aseguran que este problema surge con el diseño del trazado de la carretera AS-22, y que aunque ellos presentaron dos propuestas alternativas, que afectaban únicamente al terreno de un vecino y dejaba en pie los tejos, el Principado no ha tenido en cuenta sus propuestas, y ha mantenido el trazado original.
































lasvalpe dijo
¡Como se relegan a los árboles en nuestra sociedad! Parece que todo está por encima de ellos.
Gracias por esta noticia.
10 Marzo 2008 | 12:44 AM