POR LA NATURALEZA
El sometimiento a la Justicia, en los últimos tres años y siete meses, de 7.400 personas acusadas de ocasionar daños diversos a los recursos naturales de la República Dominicana, es un certero golpe a lo que algunos ambientalistas han denominado, “ecoterrorismo”.
Las autoridades, están compelidas a detener la vorágine de destrucción que propician estos depredadores del medio ambiente, que en su afán por lucrarse, destruyen inmisericordemente invaluables fuentes de riqueza natural.
Según ha informado la Procuraduría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, 6.425 expedientes han sido tramitados en aproximadamente tres años y medio, y la mayor parte corresponde a daños en zonas boscosas de Montecristi y Santo Domingo.

De la totalidad de casos llevados a los tribunales, los delitos han variado, entre tala indiscriminada y transporte de árboles, quema de carbón, cambio de suelo, pesca y caza ilegal, contaminación de la atmósfera, del agua y del suelo, así como la obstrucción de ríos, cañadas y canales.
Las agresiones, no siempre han estado precedidas de un interés pecuniario, pues una buena parte de ellas tiene su origen en la ignorancia de asentamientos humanos que afectan su entorno mientras buscan procurarse el sustento, como cuando se tumban árboles para dar paso al cultivo de rubros.
Es también generadora de perjuicios al medio ambiente, la realización de actividades de recreación o turísticas en espacios abiertos con presencia de vida vegetal y animal, como por ejemplo, la instalación de casas de campaña en incursiones inapropiadas, en áreas donde habitan especies en extinción.

La extracción de materiales de construcción, y la deforestación en las cuencas de los ríos y el arrojo de desechos no degradables a los afluentes, engrosan la larga lista de crímenes contra el ecosistema.
La lucha para combatir, tantas y tan diversas amenazas, necesariamente debe ser respaldada.
Tomar conciencia de la responsabilidad particular y colectiva en detener la carrera hacia la destrucción de nuestro hábitat, sería el mejor de los comienzos.

(Fuente: Editorial del portal informativo de la República Dominicana EL CARIBE, del día 1 de Abril de 2008)







































