De la INFAMIA canadiense a la rectificación en Mexico D.F.
No sé con la presente colaboración cuántas veces he ocupado el espacio de Animalidades con el tema del que hoy escribo. Discúlpenme los lectores si me sienten obsesionada con ello, a partir de reconocer que sí lo estoy, pero más que eso sépanse que me siento obligada a la denuncia constante, a la difusión y a la protesta permanentes sobre esta particular circunstancia que además de llenarme de impotencia me avergüenza… como muchas otras cosas en el planeta. Me refiero a la INFAMIA CANADIENSE, como bien dio por calificar La Crónica, este pasado lunes, a la abusiva y crudelísima matanza de focas en Canadá, que una vez más tiñe de rojo muerte las frías aguas del Golfo de San Lorenzo y las de la costa de Terranova para ir tras una “cuota” determinada de ejemplares de foca arpa, siendo como ya se sabe, y por lo mismo, la matanza de mamíferos marinos más numerosa del globo terráqueo, extendida sí, a otros lugares como Rusia y África, pero en mucha menor cantidad, no por ello crueldad y que pese a tratarse de una actividad que tiene en contra a un significativo número de naciones y fundamentos científicos con ellas, año con año se efectúa sin la menor piedad, bajo una técnica tan dolorosa como primitiva, con respaldo gubernamental y, lo que es peor, con el patrocinio, vía impuestos, de una sociedad canadiense opuesta a ella en un 69 por ciento.

Con todo, este 28 de marzo dio comienzo oficialmente la temporada de caza para el presente año, autorizándose la muerte a garrote o balazo de cuando menos 275 mil ejemplares, cinco mil más que el año pasado, con la salvedad, eso sí, de que para la ocasión el gobierno de Ottawa recomendó la aplicación de medidas ¿humanitarias?, solicitando a los cazadores que verifiquen muy bien que los animales se encuentren muertos —como si eso les importara o como si su incumplimiento se pudiera sancionar, si ni siquiera se documenta fehacientemente el número de individuos cazados— antes de degollarlos o de desollarlos… por aquello de que las imágenes que por el mundo entero se promocionan le están haciendo daño a ese país. Y es que díganme si no resulta verdaderamente imposible aguantar la vista sobre el televisor o mantener siquiera el oído abierto cuando en las tomas a estos infames y descarnados humanoides puede detectarse a las focas auténticamente retorciéndose de dolor mientras, aún con vida, son abiertas de tajo o cuando quedan estupefactas, con su carita de what?, al recibir el primer golpe con el hakapik, duro y largo palo con un gancho en la punta que especialmente los pescadores madelinots utilizan como garrote y para arrastrar a las focas una vez noqueadas y no comprendiendo por qué y mucho menos para qué les hacen eso apenas habiendo dado a luz o recién llegadas a la vida, situación por cierto que no hace diferencia por cuanto al dolor, pues… sí… entiendo que enardece más ver cómo una hermosa y tierna cría de apenas unos cuantos días de nacida es aporreada brutalmente, pero en tratándose de dolor da igual si es un adulto o un bebé. La edad en este caso no hace la diferencia. El dolor es el mismo en cualquier ser vivo.

Definitivamente esta cacería es algo ya que puede calificarse de monstruoso, pero en esto quienes más lo son son aquellos ciudadanos del mundo que aún estando conscientes de lo que antecede a estos pobres animales se atreven a consumir o a vestir cualquier producto derivado de esta cavernícola y despiadada cacería que —insisto— hoy por hoy no tiene motivo de ser y mucho menos alegando sobrepoblación de la especie y/o “tradición”.
Y es que se dice por los rumbos que se trata de una costumbre con casi 300 años de historia. Pero una cosa es cazar para la subsistencia y con respeto absoluto a la naturaleza y otra asesinar a mansalva, además, con una actitud frenética y desorbitada que hace parecer a los cazadores, más que eso, desequilibrados mentales. Asimismo, de acuerdo con estudios científicos patrocinados por el International Fund for Animal Welfare (IFAW), se trata de una cacería no sostenible partiendo de que se desconoce puntualmente la población exacta de focas arpa, mamíferos, no peces —como los documentan—, y, por tanto, el nivel de matanza terminará por poner en riesgo a la especie, según los expertos.

Muchos países, entre ellos México, tienen prohibiciones a la importación de pieles o productos derivados de esta cacería, pero otros no, por lo que lo único viable para terminar con este asunto de tajo es un boicot económico a Canadá y al resto de países cómplices. Empecemos los ambientalistas, los animaleros. ¿Sueños de opio?... quizás, pero espero vivir para contarlo.
En cambio, sucedió que por diversos medios escritos y especialmente por mi querido Eduardo Lamazón-Red Mundial Animalera, contundente luchador por los derechos de los animales no humanos y feroz antitaurino, enteréme de que el gobierno del Distrito Federal, por intermedio de su flamante Secretario de Turismo, había anunciado un evento especial para el verano ya muy próximo, festejo que incluiría palenques con peleas de gallos itinerantes por cada delegación política… ¿¡qué!?... y corridas de toros. Ello para que tanto el visitante nacional como el extranjero disfrutaran de la ciudad. ¡Háganme el canijo favor!
Pero… más tardó en salir el comunicado con lo respaldado por la presencia del licenciado Alejandro Rojas Diaz Durán que mi acostumbrado comentario de los jueves en el espacio que conduce Héctor Jiménez para Radio Monitor. Vino entonces, de inmediato, la rectificación, más que nada congruente con la legislación vigente y con la fama de querendón de los animales que marca la personalidad del jefe de Gobierno Marcelo Ebrard. No habrá peleas de gallos ni corridas de toros con respaldo y mucho menos con patrocinio oficial. ¡Bientos!

Fuente: Texto de Marielena Hoyo Bastien, (en la foto, abrazando a una cría de chimpancé) para la sección de Opinión, del diario mexicano LA CRONICA DE HOY































Dayali Hernandez dijo
Estimada Maria Elena Hoyo,
me sumo a la denuncia que ha expuesto,tambien para comentarle que en Mexico no se hace nada contra las mafias que trafican con los animales en pericoapa o debajo del puente de perisur,me gustaria poderla contactar para saber que se puede hacer para que nuestras denuncias surgan algun efecto,la impunidad con la que estas cosas ocurren deberia avergonzarnos como mexicanos.
9 Julio 2008 | 07:41 PM