DESTRUYENDO NUESTRA CASA
Pensadores conscientes del planeta, dedican esta semana a reflexionar, sobre el grave peligro que significa el actual deterioro del mundo para la existencia de la humanidad, desde que el activista ambiental Gaylord Nelson, senador en Washington, comenzó en 1970, a celebrar el 22 de abril, como Día de la Tierra.

Y es que, de una manera irresponsable, los hombres nos estamos comiendo al planeta, olvidando que es nuestro refugio vital. Los seres humanos, somos responsables de la contaminación del aire, del agua y los suelos, la destrucción de ecosistemas, de la pérdida de centenares de miles de plantas y especies animales y del agotamiento de recursos no renovables.
Este calor agobiante que hemos comenzado a sentir diariamente nosotros, nuestros hijos y nuestros padres, constituye la advertencia del calentamiento global y el cambio climático, que está experimentando el maravilloso globo en que viajamos por el espacio, indeseables fenómenos que en el futuro podrían llevar a la desaparición del hombre.

Afortunadamente, cada día crece en los grupos humanos, una mayor conciencia sobre la urgencia, de que la población del mundo se preocupe, efectivamente, por la protección del medio ambiente, pues el deterioro del planeta puede llevar a desastres incalculables. Congregados en la Organización de Naciones Unidas (ONU), los diversos países miembros, han logrado la concertación de tratados trascendentales, que buscan proteger la existencia del planeta, como la Convención Internacional de lucha contra la desertificación, y los Acuerdos de Lusaka, sobre operaciones conjuntas de represión del comercio ilícito de fauna y flora silvestres, ambos de 1994, el Convenio de Viena sobre la Capa de Ozono, de 1985, y la Convención Marco sobre el Cambio Climático, de 1992. Empero, las grandes potencias industriales, como Estados Unidos y China continental, a las que corresponde una muy seria responsabilidad en el envenenamiento del globo, se rehúsan egoístamente a cumplir el Protocolo de Kyoto, que promueve la reducción de las emisiones contaminantes, principalmente gases de efecto invernadero.

El hombre, tiene una evidente responsabilidad en la defensa de la Tierra, que significa la protección de los seres vivientes, incluidos los animales y las plantas. Es urgente, que los habitantes de la Tierra demandemos de los gobiernos de los países altamente industrializados, que abandonen su actitud suicida y torpe de destruir la casa de todos.
Fuente: Sección El Editorial, de El Periódico de Guatemala











































moon-night-rivers dijo
Pero los humanos son autodestructivos por naturaleza, egoístas y sin perspectiva de futuro.
No creo que yo pertenezca a la raza humana, y si así fuera, me avergonzaría de ello.
Un beset.
27 Abril 2008 | 12:04 AM