El Gobierno se replantea el trasvase a Barcelona
El Gobierno estudia paralizar el proyecto de prolongación del trasvase de agua a Barcelona, y derogar el real decreto que preveía esta obra. El argumento que manejan los técnicos que asesoran al Ejecutivo, es que ha desaparecido la situación de excepcionalidad que justificaba su puesta en marcha. Los embalses que abastecen la región de Barcelona y Girona, superan (tras las últimas lluvias) el 40% de su capacidad, y eso permite prever que habrá agua suficiente hasta que entre en funcionamiento la desaladora de El Prat.
Los asesores del Gobierno, estiman también que la Generalitat reconoció implícitamente que había desaparecido la extrema necesidad, pues inicialmente se pensaba autorizar de nuevo el riego de jardines y el llenado de piscinas, y luego se cambió el decreto de sequía para mantener las restricciones, pese a la mejora de las reservas.

Al desaparecer la situación de urgente necesidad que permitía intervenir a la Administración central con medidas excepcionales, desaparece el principal argumento jurídico para iniciar las obras.
En consecuencia, corresponde a la Generalitat la responsabilidad de realizar esta o cualquier otra obra que considere necesaria en el ámbito de sus competencias, para prevenir en el futuro este o cualquier problema de abastecimiento de agua. La Generalitat podría, si lo desea, acometer la obra, pero con recursos económicos propios y para poder decidir una posible transferencia de caudales en sentido inverso: es decir, para llevar en el futuro agua del sistema Ter-Llobregat hacia el Camp de Tarragona. Al tratarse de cuencas internas, tendría la llave para ello. Sólo en un caso de nueva emergencia extraordinaria, el Gobierno volvería a echar mano al trasvase.

Las mismas fuentes, alegan que si el Gobierno ejecutara el trasvase a Barcelona, estaría legalizando la posibilidad de que otros territorios reclamaran igual trato para atender y prevenir posibles desabastecimientos futuros. Pero esto supondría reabrir el debate de los trasvases, que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero paralizó, al cambiar de arriba abajo el plan hidrológico del PP.
Otra situación distinta desde el punto de vista jurídico, se habría dado si se hubiera acometido el trasvase ante la necesidad de hacer frente a la situación de excepcionalidad, y que las obras se hubieran mantenido en el futuro. Pero el hecho de que haya desaparecido la urgencia, cuando aún no se habían iniciado las obras, hacen muy difícil emprenderlas como estaban previstas.
Todo este asunto, será contrastado con la Generalitat, por lo que el Gobierno no tomará una decisión definitiva hasta que los informes técnicos del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, certifiquen que ha desaparecido la urgencia.

El decreto ley que permitía la conducción de agua de Tarragona a Barcelona, se fundamentó en la situación de urgencia de Barcelona, y la necesidad de hacer uso de la "facultad legislativa excepcional". El segundo elemento que lo fundamentaba, era que la decisión no invadía competencias del Estatuto de Aragón.
Con su decisión, el Gobierno persigue sortear el riesgo de que prospere el recurso del Ejecutivo aragonés, que sostiene que, al desaparecer la emergencia, ya no hay motivos que justifiquen la obra.

Mientras tanto, el aumento del nivel de los embalses, reabrió el debate sobre la necesidad del trasvase. El secretario general de ICV, Jordi Guillot, declaró que si hay suficientes reservas de agua, "antes de que comiencen las obras del trasvase del Ebro, pediríamos que no se realizasen, porque ya no estaría justificada". Guillot, pidió al Ejecutivo catalán que determine las reservas que pueden ser consideradas como necesarias para salir de la situación de excepcionalidad. ERC pedirá reevaluar la obra si los técnicos dicen que hay agua suficiente.
Los embalses del Ter y del Llobregat acumulan 246 hm3, con lo que atesoran 120 más que el nivel que se registraba a finales de marzo. Las reservas han aumentado, pues, un 95% desde entonces. El trasvase debería llevar entre 30 y 50 hm3 a Barcelona, por lo que las lluvias han aportado más del doble del caudal que se consideraba necesario.

Fuente: Diario La Vanguardia








































