¡ATENTOS A ESTA GRAN HISTORIA! Esconde una fantástica moraleja
Nota antes de empezar a leer: No he añadido fotos a este artículo, para no desvelar el tema del mismo. Si no sería demasiado evidente, y carecería de intriga y emoción, que es de lo que se trata.
Aburrido ya de las gracias de mi perro Boby, un pastor de 3 años, decidí jugar con él de una manera diferente.
Lo dejé con hambre, y con mucha sed días enteros. Luego quise saber que le pasaba, si en vez de agua le ponía en su bebedero leche de magnesio. El estúpido se lo tomó todito. Me miraba, esperando que le diera algo de comer, pero opte por encerrarlo, para que no me jodiera más. Lo puse en la oscura bodega de herramientas. Y te juro que si no es porque por la noche escuché un aullido, no hubiese recordado que el pobre estaba metido ahí.
Como ya era muy tarde, lo deje que se duermiera. Ya en la mañana, lo fui a buscar, y había diarrea por todos lados. Me imaginé que hiciera efecto el magnesio, y la verdad, le notaba muy débil y algo alterado por la luz, que le daba directo en los ojos.
Pero yo me levanté con mas ganas de joderlo, así que le agarré el rabo, le hinqué los testículos, lo puncé con un tenedor... Realmente me pareció divertido.
Algo en él y en mí había cambiado. Ya no era mas mi mascota. Se estaba defendiendo, y me comenzó a atacar. Sentí miedo, pero sabia que estaba débil por la diarrea y las heridas del tenedor. ¡Un poco más y me desgarra una pierna! Agarré un hierro y lo puncé. Al muy desgraciado no le importó, y no huyó. Siguió intentando herirme, como si la venganza lo motivara.
Pero al fin y al cabo es un animal, y yo podía adivinar cada movimiento que él hacia. No me di cuenta de las heridas de Boby, - ya que su pelo negro tapaba de alguna manera el rojo de su sangre - hasta que salió un chorro de sangre por su boca.
Él estaba agotado. Su lengua lo delataba, no la podía esconder. Me dio lástima el infeliz, pero que le podía hacer... Ya estaba muy herido, y aun así quería atacar.
No tuve mas remedio que parar su sufrimiento. Lo atravesé con el hierro, y ahí quedó lo que antes era Boby.
Antes de que pienses que soy un mal nacido hijo de la grandísima p..., cambiemos a Boby por un toro. ¿Entonces que sería: un maestro, un artista?
Un ser vivo es un ser vivo, sea un perro o sea un toro. Siente y sufre. Les hacen muchísimas más cosas que no dije...
¡No nos dejemos engañar por los psicópatas que promocionan los eventos taurinos! ¡No juguemos con el dolor ajeno, no es una atracción! ¡Digamos NO a la tauromaquia!
¡Difunde esta idea. Promociona un mundo sin violencia. Ayudemos a los que no tienen voz!
¡Antitaurinos... cada vez somos más!
¿Y TÚ?
Fuente: El Blog de los Sin Voz (Con algunas correcciones del autor de este blog para hacerlo más fácil de leer)









































