La UE se REPLANTEA el uso de animales en los EXPERIMENTOS DE LABORATORIO
Ratones, conejos, ratas, perros, gansos, chimpancés y otros animales, han sido tradicionalmente utilizados para la experimentación de nuevos tratamientos de las más diversas enfermedades. Los métodos científicos tradicionales de "prueba y error", y las similitudes genéticas que algunas especies tienen con el hombre (especialmente los simios, que comparten gran parte del ADN), han avalado estas investigaciones.

No obstante, durante los últimos años, la presión social, evidenciada sobre todo en los grupos de defensa de los animales, ha llevado a científicos y gobiernos a cuestionar la validez de dichos métodos. Además, al tiempo que se han producido los avances médicos, ha tenido lugar una toma de conciencia por parte de la sociedad, una nueva forma de pensamiento que aboga por ofrecer el mejor trato posible a los animales. Cuestión que tiene gran tradición en los países anglosajones, y que se ha ido extendiendo por toda Europa.
Ante esa nueva forma de pensar, y la posibilidad de la utilización de tecnologías que permitan el cambio, la Unión Europea estudia la reforma de la legislación relativa a la protección de los vertebrados empleados para experimentación y otros propósitos científicos. Una reforma que se antoja imprescindible, toda vez que la actual normativa tiene más de 20 años de antigüedad. Ahora hay que conciliar las reformas con la necesidad de seguir utilizando animales en la experimentación.

Para regular la experimentación con animales, la Unión Europea redactó un convenio vigente en todos los países miembros el 24 de noviembre de 1986 (Directiva 86/609/CEE del Consejo de Europa), una norma que se complementó con la Resolución 86/C331/02, de la misma fecha.
Dicho documento, recoge principios básicos para el trato adecuado de los animales empleados en investigación. Así, se establece que los experimentos deben tener como objetivo el bien del hombre o de la naturaleza, deben estabularse los animales de manera adecuada, intentar evitarles todo sufrimiento o ansiedad, y paliar el que obligadamente se pueda producir. Además, se exige a los experimentadores una adecuada capacitación, y que utilicen animales cuando no haya alternativas. En este sentido, se prohíbe el empleo de animales silvestres, y se establece la obligación de métodos indoloros de eutanasia o la liberación del animal.

Todos estos criterios van acompañados por requisitos administrativos para la realización de los experimentos, así como para la cría, estabulación, registro e identificación de los animales. Asimismo, se establecen las condiciones de los establecimientos donde se lleva a cabo la investigación, la obligación de evitar la duplicación de experimentos, y el fomento de búsqueda de técnicas alternativas.
La norma pasó a formar parte del ordenamiento jurídico de todos los Estados miembro, aunque dejaba abierta la posibilidad de que, de forma particular, cada estado dictara normas más exigentes, como sucedió en el Reino Unido donde, desde 1997, están prohibidos los experimentos con grandes primates (chimpancés, orangutanes y gorilas).

Aunque la legislación pretendía proteger a los animales utilizados en el desarrollo y fabricación de productos farmacéuticos, alimenticios y otros productos (por ejemplo, los cosméticos), así como la realización de pruebas para comprobar su calidad, eficacia y seguridad, en la actualidad es evidente que ha quedado obsoleta, y que amplias áreas de uso de animales en laboratorios quedan fuera de la ley.
Mención aparte merecen las normas de Buenas Prácticas de Laboratorio (BPL), y que se actualizan desde hace más de 20 años, con una participación importante de la OCDE. Las BPL, acreditan a los laboratorios que cumplen las normas, y especifican cómo se deben realizar las pruebas de productos químicos o farmacéuticos.

Fuente: EL GLOBAL.net










































kiaket dijo
buaaaaaaaaa ia no utilizare nada de eso
21 Abril 2009 | 04:30 AM