Con otra mirada... ¡¡BASTA YA!!
Escribo desde uno de los más bellos parajes de la geografía norteña. Y lo hago desde la localidad de Velilla del Río Carrión, al lado de Guardo, en pleno contacto con el medio ambiente, de ahí que este comentario llegue casi de forma obligada, y se centre en una defensa de la naturaleza. Sobre todo, en estos días veraniegos, cuando el fuego es una alarma constante y una amenaza para nuestros bosques. Llevamos tanto tiempo atentando contra ellos, que la misma naturaleza se convierte en un grito permanente: ¡Basta ya! ¿O es que acaso no termináis de entenderlo?
Los cambios climáticos, los agujeros de la atmósfera, la escasez de lluvias en determinadas ocasiones, nos están avisando. Pero aquí, según parece, no son demasiados los que se dan por aludidos, ni políticos, ni dirigentes sociales, ni dueños del dinero y de las industrias. Vivir mejor, el estado de bienestar, es el principal objetivo. Y la naturaleza, ha comenzado a gritar y a actuar, a gritarnos a todos, porque la responsabilidad es de todos, tanto de aquel que tira el papel o la colilla de forma incontrolada, como de los responsables de las grandes fábricas que generan contaminación.

Quizá resulte exagerado afirmar que está en juego nuestra supervivencia, cuando menos así lo piensan bastantes entendidos en el tema. Y los que no lo somos, sí somos conscientes de que sin pájaros que cantan, cerezos que florezcan, vientos que susurren, aguas que corran, bosques que respiren y humanos que hablen, difícilmente habrá vida. Se impone, por tanto, el principio de respeto a toda la naturaleza y de solidaridad con ella. Hay que pasar de utilizarla únicamente para nuestro beneficio a valorarla, quererla, amarla. El planteamiento utilitarista de la sociedad, que conduce a un mayor bienestar y riqueza por encima de todo, sin ningún tipo de control, puede desembocar en un suicidio colectivo. Las enfermedades, la desertización, la desaparición de especies animales, el calentamiento de la atmósfera, la contaminación..., constituyen una prueba de ese carácter destructivo.
Desde este bonito remanso de nuestra tierra, donde se respira por todos los poros aire saludable, quiero recordar que conviene fomentar la amistad con la naturaleza. La vida humana y la no humana, no son dos realidades separadas, puesto que la una está exclusivamente al servicio de la otra. Se trata de un todo único que se necesita mutuamente.

Por eso, no podemos seguir considerándonos con poder para nombrar y regir la naturaleza, sino que debemos convertirnos en jardineros, guardianes, cocreadores y amigos de un mundo que nos da la vida y el sustento, y que, al mismo tiempo, su continuidad depende, y cada vez más, de los hombres. Además, como alguien ha dicho: «La naturaleza fortalece el cuerpo, abre el espíritu y la inteligencia y poetiza el alma».
Espero y deseo, que este verano todos seamos un poco más educados y respetuosos con la naturaleza, que determinados pueblos no se conviertan en noticia, porque algún pavoroso incendio ha estallado y los ha colocado en las primeras planas de los periódicos. Llevamos bastante abusando de la naturaleza. Años y siglos de dominio, violencia, violaciones frecuentes. Y no nos hemos querido enterar, porque existen demasiados intereses.

Se necesita una nueva sensibilidad. La sensibilidad de todos aquellos que pretenden hacer de este planeta un "paraíso para todos", un refugio de libertad y un lugar de convivencia. Algo que sólo ocurrirá, cuando las generaciones jóvenes descubran que la salud y la felicidad no se hallan entre los muros y los humos de las grandes ciudades.
Fuente: Opinión personal de Julián Báscones para NORTECASTILLA.ES








































