EL ARTE DE MATAR POR DIVERSION
Alguna vez presencié por Tv. una corrida de toros en España. Mientras el público se exaltaba y gritaba sediento de sangre frente a un toro aterrorizado y disminuido por arpones, lanzas y un tajo de sangre que corría por su cuello, yo, colocado frente al televisor, viendo un espectáculo tan nauseabundo, que tuve que abandonarlo.
Esta -fiesta brava-, que más que fiesta era un ritual de crueldad, disfrazada con los pomposos nombres de arte, cultura o tradición, es uno de los rezagos de los atroces espectáculos en que los emperadores Romanos arrojaban al circo animales y seres humanos, para que en la tenaz lucha por su sobrevivencia los divirtiera y alimentara ese placer irracional que sienten algunos por la sangre y la violencia.
Seguramente a los emperadores romanos, como a nosotros, ni siquiera se les pasaba por la cabeza que eran seres vivos los martirizados, capaces de sentir terror, dolor y agonía como ellos y que estaban allí, contra su voluntad, para servir de bocadillo al canibalismo que anida todavía en muchos espíritus. Es la misma insolidaridad, indiferencia e irrespeto a la vida que hizo a los nazis arrojar a las cámaras de gas a miles de seres indefensos, la misma insolidaridad que permite que pongamos bombas o que destrocemos a ciudades enteras. La tauromaquia subsiste como una escuela de entrenamiento para la crueldad humana.

Seguramente la turba exaltada, disfrazada con peinetas y bailando al repique de pasodobles, que aplaude en las gradas, no recuerda que -al toro bravo- antes de entrar en la arena se lo ha encerrado en un cajón oscuro para aterrorizarlo, se le ha untado de vaselina la vista para disminuir su visión, se le han recortado lo cuernos y se le han colgado durante horas sacos de arena y purgado sus intestinos para que, completamente desestabilizado, recorra el ruedo en una actitud que el publico imagina furioso, pero que no es más que la expresión de un animal aterrorizado, que busca desesperadamente huir. Empujado por arpones, el toro enfrenta al valeroso y hábil torero, que completa la carnicería en un elegante espectáculo, en tres actos, de veinte minutos de duración, cada tortura en la que hundirá puyazos y banderillas desgarrando carne y arterias hasta que el animal agonice ahogado en su propia sangre.

Al final, a un animal moribundo se le cortan las orejas y el rabo para que el torero -un carnicero con lentejuelas-, termine la faena ofrendándosela al público. Los caballos no se quedan atrás, forzados a actuar, soportan atroces embestidas que rompen sus costillas, pero para que no molesten al público con sus relinchos de miedo y dolor, previamente (muy considerados) se le han amputado las cuerdas vocales, y si se llegan a volver al delirante estrato, se les quemara los testículos con corriente eléctrica o papel encendido.
Este arte de asesinar y torturar con gracia y salero, fue traído de España junto con el machismo, y se lo defiende como una forma de rescatar la -cultura taurina- en la ciudad. ¿Qué cultura?, ¿La de enseñar a nuestros niños a ser indiferentes al dolor y la crueldad, a matar impunemente y sin necesidad a quien no nos ha hecho daño hasta aplaudir y pagar por ello? ¿Quién dice que el toro torturado por diversión, no siente? Si alguna vez ha tenido una mascota, debe haber visto reflejada en sus miradas: miedo, dolor y un amor sin límites. ¿Este martirio contra animales inocentes, para qué sirve? ¿Es necesario? ¿Se justifica? La conciencia humana camina hacia la armonía y el respeto a los seres vivos, y no hacia la barbarie y de la razón que en aras de un negocio cruel, pero sanguinario, nos coloca como la única y vergonzosa especie que martiriza por diversión.

Fuente: Diario Opinión (autor desconocido)
Nota: La letra cursiva en algunas palabras como "fiesta" o "elegante espectáculo", la he puesto yo (el administrador de este blog), porque no aparecían de ese modo en el texto original. Creo que siempre que se hable de este tema cruel, estas palabras deben ir en cursiva o entre comillas ("").










































risasylagrimas dijo
total mente de acuerdo . No creo que sea un arte si no un asesinato de la edad mediaval. -saludos-
5 Agosto 2008 | 12:42 AM