El paradigma modernista
La continuación de la lectura de la tesis doctoral de Rolando Araya Monge, líder de la socialdemocracia en América Latina y profesor de la Universidad de Costa Rica, publicada con el título de El camino del socialismo cuántico, por el Grupo Editorial Norma, nos alumbra respecto a la crisis de paradigmas que confronta el mundo contemporáneo.
El pensamiento moderno, conformado con los aportes de los filósofos y científicos de los siglos XVII y XVIII, concibió a la naturaleza como una realidad material, dispuesta para obedecer sin oposición a los deseos del ser humano. Según esa concepción del mundo, el hombre, como rey de la creación, debía avanzar hacia el dominio total de la naturaleza, a fin de abrirse los caminos que conducían al avance material y, por ende, al progreso.
Una de las ideas propulsoras de esa cosmovisión, que ha prevalecido en el devenir de la humanidad durante los últimos siglos, fue planteada por Francis Bacon, quien afirmó que la naturaleza estaba allí simplemente para que el hombre la dominara, la domesticara y la obligara a cumplir su único propósito: servir y satisfacer las necesidades del ser humano. Por tanto, la ciencia habría de extraerle todos sus secretos, y el planeta, desarmado y servicial, debería postrarse de manera dócil a los pies de su señor: el hombre.

Pero la complejidad de los hechos, en el transcurso del desarrollo histórico, ha evidenciado que esa concepción y la correlativa actuación del ser humano resultaron, además de pretenciosas, llenas de ingenuidad. En efecto, los cambios climáticos, la migración y desaparición de algunas especies, la erosión de la capa de ozono, la creciente desertización de tierras otrora fértiles, los deshielos de los casquetes polares, constituyen una reacción en gran escala de la naturaleza en búsqueda de su equilibrio, con consecuencias amenazadoras para la existencia humana.
En rigor, la certidumbre total de la cual ha estado imbuida la ciencia tradicional, la fe inquebrantable, hasta dogmática, en principios científicos supuestamente capaces de dar respuestas a todas las interrogantes, empiezan a resquebrajarse y a sacudirse ante las evidencias del conocimiento emergente, como lo ha planteado en diversos libros suyos nuestro Maestro del curso de epistemología de la ciencia en la Universidad Simón Bolívar, el doctor Miguel Martínez Miguélez.

La realidad, indica que el proyecto de desarrollo montado sobre el paradigma modernista, dirigido a domeñar a ultranza a la naturaleza, sin respetar su sustentabilidad y las leyes que rigen su equilibrio, nos conduce a un desastre planetario que implica el caos para la humanidad. En efecto, mientras se deterioran los recursos naturales capaces de proveer alimentos para el presente y el futuro, la población mundial crece, de modo particular en las regiones más depauperadas de la Tierra.
Muchos esperan todavía que el hombre pueda controlar los vientos huracanados y las lluvias, pero se resisten a renunciar al paradigma modernista que provoca las fuerzas eólicas enfurecidas y el incremento erosivo de la pluviosidad.
Fuente: EDUARDO MORALES GIL




































