De perros y gatos...
No falta el día en que desde la asociación El Refugio (www.elrefugio.org), llegan noticias que encogen el ánimo de quienes amamos y respetamos a los animales. Estas noticias tienen su lado bueno, porque si la gente de El Refugio actúa, es que la solución está en marcha. Pero el martirio de animales, sigue siendo una costumbre muy extendida en este país de nacional-chanclismo galopante.
El respeto por los animales, es el mismo que nos debe llevar a respetar a los árboles, a las plantas, a la Naturaleza, nuestro prójimo incluido. Quien hace el bien a un animal, doméstico o no, como bien nos enseñaron San Francisco de Asís y Santa Clara, es como si se lo estuviera haciendo a un congénere.
Al final, el maltrato es el mismo, otra forma de machismo asesino, de nazismo, de creer que uno tiene alguna clase de supremacía sobre el de al lado, ya sea éste un vecino, un inmigrante, un pobre, un perro faldero, un setter irlandés o un micifú de ésos a los que Lope de Vega llevó al Olimpo de las letras en su maravillosa «Gatomaquia». Quien maltrata a un ser vivo, por muy pequeño y peludo que éste sea, no es nada más que un acomplejado que descarga su odio sobre lo primero que tiene a mano, y si es más débil mucho mejor y mucho más fácil.

Habrá quien crea, que llevar a un perrillo de aguas a que le hagan una limpieza de boca, o a la peluquería canina, es un exceso en un mundo en el que buena parte de la población humana sufre hambre, sufre sed y enfermedades. Pero quien no ha visto sufrir a uno de estos «bichos», no puede imaginar hasta qué punto la relación entre ellos y el humano es intensa, dada a las nostalgias, a la tristeza por la ausencia de unas vacaciones (por muy buenas manos en que queden), el dolor hasta más allá de las lágrimas ante su pérdida irremediable.
Lo dan todo, y es muy poquito lo que piden. Y sentir bajo la mano su serenidad cuando uno sufre una crisis de ansiedad, una depresión, es un consuelo casero que va más allá de los ansiolíticos. Paciencia hermano gato, paciencia hermano perro, quizá algún día lleguemos a parecernos, aunque sea mínimamente, a vosotros.
Fuente: Diario ABC









































