Minimizar la contaminación
El hombre moderno, ha quebrado sustancialmente la relación equilibrada que en tiempos pasados mantenía con el ambiente. En la actualidad, la descontrolada actividad humana, conduce al hombre a defenderse de la contaminación ambiental, que él mismo ha provocado. El acrecentamiento de las actividades del ser humano, llevadas a cabo sin ningún respeto hacia las leyes naturales, constituye en los tiempos actuales un verdadero saqueo a la naturaleza.
Desde los comienzos de la civilización, hasta nuestros días, la acción depredadora humana no ha cesado, la tala y quemazón de grandes extensiones de bosques es constante. A su vez, la incesante explotación e industrialización de los recursos naturales, concretada sin control, amenaza con agotarlos en un futuro cercano. También la voracidad del progreso ha provocado la desaparición de buen número de especies vegetales y animales.
La contaminación ambiental, constituye el más nocivo de los ataques que la población infiere al medio ambiente. A pesar del gran poder de defensa y autoprotección que la naturaleza posee, el constante embate al que la somete el hombre, amenaza con reducir su resistencia, si no se toma con antelación las precauciones necesarias. La progresiva y acelerada contaminación que el hombre provoca sobre la superficie terrestre, se manifiesta en los centros demográficos, con la acumulación constante de desperdicios de toda clase, provenientes de domicilios y centros industriales. En los medios rurales, el uso de fertilizantes químicos y de plaguicidas, impregna la tierra de sustancias extrañas, que modifican el equilibrio natural.
Las aguas dulces de ríos y lagos, como también de océanos y mares, a pesar de su capacidad autodepuradora, son también víctimas de numerosos agentes contaminantes provocados por el hombre. A su vez, problemas de gran magnitud en determinados lugares, lo constituye la contaminación atmosférica, que conspira contra la salud de la población, provenientes de procesos de industrialización, escapes de automotores, combustibles domésticos. Los daños de la contaminación ambiental, alcanza también a los animales domésticos y vegetales, que sirven de alimentos.
La preservación del ambiente, no significa de ningún modo paralizar el progreso industrial con el objeto de impedir la contaminación. Debemos fomentar el empleo de métodos que minimicen sus riesgos.
Fuente: Antonio Claro, profesor en letras, para el Diario de Cuyo (Argentina)











































yadi-yadi-yadi dijo
Buen post..pero a veces crear conciencia de estas perdidas en tan dificil solo se va en palabras palabras y palabras..pero que rico que por ti llegue a nosotros.
gracias.
yei
17 Septiembre 2008 | 09:46 PM