"El problema es que la cadena alimenticia está rota"
Izquierda: La implacable persecución del hombre hacia el lobo ibérico ha traido como consecuencia su drástica reducción, al tiempo que las poblaciones de ciervo siguen aumentando. ©El Diván de Gea
Desde que en los años 80 del siglo pasado, la administración decidiera favorecer las repoblaciones de ciervos en los cotos de caza de la provincia de Huelva, esta especie acampa a sus anchas sin sus depredadores naturales, entre los que destaca el lobo ibérico. Juan Romero, miembro de Ecologistas en Acción, explica que el problema en cuestión, se produce porque la cadena alimenticia natural "está rota". El depredador natural del ciervo es el lobo ibérico, una de las especies en peligro de extinción, y que históricamente está considerada como peligrosa por los ganaderos, que han luchado para erradicarla.
Así, Romero considera que de reintroducir el lobo, antes se tendría que estudiar el modelo más conveniente para evitar que luego éste supusiera un problema, en este caso para los ganaderos. Desde luego, cree que la solución fácil es recurrir a los cazadores "para que acaben a tiros con los ciervos". Romero insiste en que el lobo ibérico es el único que puede controlar las poblaciones de ciervos, otra cuestión es que interese o no. Otra de las vías de solución que apunta, es tratar de reagrupar a los agricultores para que vallen los cultivos, creando corredores ecológicos y teniendo en cuenta la facilidad que tiene el ciervo para saltar.
En toda esta trama de conflicto entre especies naturales y los sectores primarios de producción, Romero recuerda que también hay intereses cinegéticos que han favorecido en los últimos años la superpoblación de ciervos.
Derecha: Pareja de ciervos. ©naturephoto-cz.eu
En esta cuestión distingue que, por una parte, está el cazador furtivo que abate una pieza para conseguir carne y, por otra, el que caza en busca de un trofeo, y dispara indiscriminadamente hasta valorar cual es el mejor botín. En este apartado incluye también al que persigue la carne, se lleva los jamones y las paletillas del animal y deja el resto.
Para el representante de Ecologistas en Acción, en lo que no cabe duda es en que el ciervo es una especie autóctona de la península y de la provincia de Huelva, que se había reducido peligrosamente.
Uno de los problemas añadidos que se detectan ahora en los campos, es que ha desaparecido la ganadería extensiva, lo que ha hecho que esta especie pueda extenderse tanto como quiera, acabando con todo lo que encuentra a su paso, sobre todo las jóvenes repoblaciones forestales de castaños, alcornoques y especies mediterráneas, en general.
Fuente: Hueva Información









































