Casi seis años después del «Prestige» existe el mismo mapa de riesgo de mareas negras
Más de 6.000 petroleros surcan los océanos cada año, y muchos de ellos lo hacen en pésimas condiciones de navegación. Es verdad, sí, que algunas mejoras se han introducido en los últimos años para evitar auténticas hecatombes ecológicas, pero el riesgo de contaminación marina por hidrocarburos sigue siendo muy alto, en un mundo donde «la industria petrolera produce, transporta, refina y comercializa más de 3.000 millones de toneladas de crudo al año».
En su viaje incesante a través de los mares, el «oro negro», en fin, siempre deja huellas indelebles, zarpazos de avaricias desbocadas, ecos de locura que perturban hasta la paz del fondo del océano...
¿Y aprende algo el hombre de todo ello? Pues veamos: en vísperas del aciago aniversario del Prestige, hundido frente a la costa gallega en aquel triste e inolvidable noviembre de 2002, resulta que sigue existiendo el mismo mapa de riesgo de mareas negras que el que ya existía hace exactamente seis años, sin que se hayan protegido debidamente las zonas marinas más sensibles a cualquier embate de un petrolero hundido con miles de toneladas de crudo en sus entrañas.
Así lo certifica, al menos, WWF/Adena, una de las mayores y más eficaces organizaciones internacionales independientes dedicadas a la conservación de la naturaleza, que ya entonces puso nombres y apellidos a las seis zonas costeras españolas de más alto valor ecológico y, a su vez, de más riesgo en cualquier accidente que suponga una marea negra: Galicia, Tarragona, Baleares, Cartagena, Estrecho de Gibraltar y Canarias. Para todas ellas, dicha organización sigue pidiendo lo mismo que ya demandó en 2002: que sean declaradas Áreas Marinas Especialmente Sensibles por la Organización Marítima Internacional (OMI).
El pan nuestro de cada día
Quizás alguien piense que lo del Prestige fue un caso aislado y que no tiene por qué volver a repetirse, pero lo cierto es que las mareas negras ya casi se han convertido en algo tan habitual como el pan nuestro de cada día: sin ir más lejos, este mismo mes, debido a uno de los muchos temporales que habitualmente azotan los mares, dos barcos encallaron en la Bahía de Algeciras, y uno de ellos se partió en dos y fue arrastrado por la corriente. El accidente se produjo muy cerca de Punta Europa, en el extremo sur del Peñón de Gibraltar, el lugar exacto donde a su vez, en agosto del pasado año, naufragó el buque New Flame. Pero hay más: también en 2007 se produjeron otros tres accidentes graves de petroleros en el entorno del Estrecho, cuyas aguas son surcadas por delfines, tortugas, peces espadas, atunes rojos..., y más de 90.000 buques al año.
A este trajín naviero se añade una actividad tan vergonzosa como incesante, que ocurre de manera habitual en la Bahía de Algeciras: el bunkering, es decir, los famosos barcos-gasolineras. Y todo ello dentro de unas aguas donde España y Gibraltar no se reconocen sus espacios jurisdiccionales, lo que a su vez es aprovechado por no pocos petroleros para realizar vertidos deliberados del lavado de los tanques. (¿Todavía alguien tiene dudas de por qué el hombre influye -¡y de qué manera!- en el cambio climático?)
José Luis García Varas, responsable del programa marino de WWF/Adena, confirma que, ante esta grave situación, la organización a la que él representa ha solicitado reiteradamente a las autoridades regionales y nacionales que promuevan ante la OMI la declaración de las aguas del Estrecho como zona especialmente sensible. De momento, sin embargo, tal petición permanece en el limbo de los justos, sin que haya dado el más mínimo fruto. Pero no por ello WWF/Adena desespera, y eso que José Luis García asegura que tampoco se ha hecho nada en las otras cinco zonas especiales de ese mapa costero ya citado por su excepcional valor ecológico y elevado riesgo de las temidas mareas negras. Problemas graves y continuos De hecho, resulta que «desde lo del 'Prestige', esas seis zonas especiales han seguido teniendo problemas graves de contaminación», según sostiene el responsable del programa marino de WWf/Adena, quien, a renglón seguido, relata con pelos y señales algunos de los acosos concretos perpetrados en cada una de ellas: de Baleares, por ejemplo, resalta el caso del ferry hundido en 2007 con sustancias peligrosas cerca de Ibiza; de Tarragona, las varias alertas dadas al detectarse contaminación en la refinería allí existente; de Cartagena, que es una zona de contaminación importante, debido en gran parte al hecho de que allí se halla la principal refinería de España; de Canarias, el incesante paso de buques petroleros que bordean sus aguas con el propósito de rodear África; y de Galicia, en fin, José Luis García destaca el particular vía crucis de esa hermosa tierra con una escueta frase: «Sólo en Finisterre y la Costa de la Muerte se han producido nueve graves accidentes en veinte años». A la vista de ello, ¿hasta cuándo estará vigente el mismo mapa de riesgo de mareas negras que ya existía en el noviembre negro del Prestige? Fuente: Diario ABC










































giverny dijo
Parece increíble:-( ¡que barbaridad! siempre andando en el alambre:-(
Besos.
27 Octubre 2008 | 05:54 PM