Actividad pesquera sin límites
En los años 50, barcos de Cariño pescaban sardina en la ría de Muros Noia. Lo mismo hacían en la ría de Arousa, especialmente los de Rianxo y Ribeira. Fueron años decisivos para distintas especies, como el sabrosísimo trancho, hoy prácticamente desaparecidas.
El abuso al que se ha visto sometido el mar global desde esos años a nuestros días, queda recogido en el informe de un grupo de científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España, del Instituto Nazionale di Oceanografía e di Geofísica Sperimentale (Italia), la fundación WWF y la Universitá Ca'Foscari (Italia), que concluye que el hombre ha explotado los ecosistemas marinos "más allá de su capacidad para mantener los niveles de capturas".
El Atlántico Norte, el norte de Europa, el este de Asia y el golfo de México son los más claros exponentes de la expansión de la sobrepesca, si bien otras muchas zonas de los océanos de la Tierra pasan ahora mismo por ese proceso que se debe vincular a la población mundial. Esta, próxima a los 7.000 millones de personas, demanda el consumo de 15 kilogramos de pescado per cápita cuando, para mantener un nivel de sostenibilidad moderado debe rondar los 7 kilos.
La población mundial era, a principios de los años 50, de unos 2.500 millones de personas. Entonces podían considerarse sostenibles los 20 kilogramos de pescado por cabeza que se obtenían de los grandes ecosistemas marinos (el pescado era el verdadero sostén de poblaciones que, como la gallega, carecían de medios económicos para adquirir otros productos necesarios). La cifra, 20 kilos por habitante, demuestra -según los científicos- que "hay un límite sobre la producción sostenible de los ecosistemas marinos, y que actualmente consumimos en tasas muy por encima de este límite".
El estudio de los investigadores del CSIC, analiza la evolución de la pesca en el periodo comprendido entre los años 1950 y 2004 en 83 áreas marinas. En estas se incluyen los grandes ecosistemas marinos, que representan el 22% de la superficie del Océano, pero que contribuyen al 75% de las capturas mundiales.
El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) asegura, por su parte, que más de tres cuartas partes de la población de peces del mundo está amenazada a causa de la sobrepesca. Y una de las de mayor riesgo de desaparición es la gallineta -especie muy comercial para los barcos españoles y, particularmente, los gallegos-, que WWF recomienda a los consumidores no la incluyan en sus menús. Porque, además, la captura de estos peces tienen como efecto colateral la destrucción de corales milenarios de aguas frías.
Fuente: La Opinión de A Coruña







































