Movilizaciones contra la futura central térmica de Mequinenza
Dibujo izquierda: Ecologistas en Acción del Bajo Cinca
Los municipios del sur del Segrià que lindan con Aragón, fundamentalmente Almatret y La Granja d'Escarp, han decidido organizarse contra la construcción de una central térmica proyectada por la empresa Carbonífera Energía, en el término de Mequinenza (Zaragoza), a apenas unos kilómetros del límite con Lleida. La instalación, aseguran los municipios de Lleida, tendrá un fuerte impacto en el entorno, sobre todo por las emisiones de dióxido de carbono y de ozono a la atmósfera.
El proyecto, que el pasado 12 de diciembre recibió la autorización ambiental del Gobierno de Aragón, ya suscitó la oposición de los catalanes cuando fue presentado públicamente a mediados del 2005. Ahora, y después que la empresa promotora haya introducido algunas modificaciones, al proyecto solo le falta obtener los permisos de asignación de emisiones del Gobierno central, la concesión de caudales de agua de la Confederación Hidrográfica del Ebro y la licencia para conectar con la red eléctrica.
Mientras tanto, entidades particulares de poblaciones como Almatret, asociaciones ecologistas y partidos políticos (ERC), han puesto en marcha plataformas de oposición, han iniciado trámites para impedir judicialmente la construcción de la planta y han pedido a la Generalitat que intervenga "para estudiar el impacto que pueden tener en las poblaciones vecinas las emisiones contaminantes de la central".
Fuentes del departamento de Medi Ambient de la Generalitat indicaron ayer que, ya en julio del 2006, el Govern reclamó a la Administración aragonesa que previera la instalación "de una estación para la medida de la contaminación atmosférica y seguimiento de los niveles de dióxido de azufre, monóxido de carbono, ozono, materiales particulados y óxidos de nitrógeno".
SENSORES
La propuesta de Medi Ambient, presentada en forma de alegación, ha sido una de las condiciones incorporadas al proyecto por el Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (Inaga), que obliga a la térmica a colocar sensores, tanto en el territorio aragonés como en suelo catalán, para controlar los niveles de ozono. Si se detectaran niveles peligrosos, la planta debería suspender su actividad, precisó el director del Inaga, Carlos Ontañón.
Dibujo derecha: Ecologistas en Acción del Bajo Cinca
Pese a ello, la asociación Ecologistas en Acción, asegura que "a unos 65 kilómetros de distancia ya se sobrepasarían los límites legales de ozono troposférico, según un informe del prestigioso Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo".
La central, declarada de interés público por el Ayuntamiento de Mequinenza por los puestos de trabajo que generará, tendrá una potencia de 37 MW, y utilizará como combustible una mezcla de lignito de escombrera y lignito de mina. El primero, dice la empresa promotora, procederá de los restos depositados desde hace años en la zona, lo que permitirá eliminar un material ahora considerado como residuo.
Fuente: elPeriódico.com









































