Toda la sociedad debe convertirse en protectora de la naturaleza
Izquierda: Intervención fiscal de aserradero clandestino en Paraguay. Año 2006. ©WWF Paraguay
Hasta no hace mucho, el medio ambiente no era tenido en cuenta sino en pequeños círculos de élite con alto grado de conocimiento y compromiso social. Para la mayoría, la depredación era un hecho intrascendente, sin impacto en el presente ni en el futuro.
Hoy, sin embargo, es uno de los puntos cruciales que la humanidad debe intentar resolver cuanto antes. Tan relevante es, que no existen casi foros internacionales donde, desde alguna arista, la preocupación no sea abordada. Tanto es así, que el Foro Social Mundial que se realiza en Belén do Pará (Brasil) la tiene en su agenda como una de sus prioridades.
Las sequías y las grandes crecientes, el aumento constante de la temperatura, el deshielo de los polos, las olas de frío, la desaparición de especies animales y vegetales y otros fenómenos son producto de la inconsciencia humana, que tala sus bosques, depreda sin contemplación la fauna y comete todo tipo de abusos.
En Paraguay la deforestación es alarmante. De los ocho millones de hectáreas de bosques existentes hasta no hace mucho, queda menos del 10 por ciento. En el Chaco - al que no alcanza la ley de Deforestación Cero -, se cortan actualmente alrededor de 500 hectáreas diarias de superficies cubiertas por árboles de distintas especies. Solo en el Alto Paraná, el año pasado, según la organización no gubernamental Guyra Paraguay, se talaron 10 mil hectáreas.
Derecha: Campesinos deforestando en el departamento de San Pedro, Paraguay. ©ABC Digital
Los peces y demás habitantes de los ríos también sufren ataques permanentes, ya sea por parte de pescadores que ni siquiera la veda respetan, o de inescrupulosos que derraman en los cauces hídricos sustancias tóxicas que provocan la mortandad de cuanto encuentran en los cauces de agua.
La muerte de miles de bogas, corvinas, rayas y carimbatá en la Laguna Pytâ -Tablada Nueva, Asunción - a raíz del derrame de alguna sustancia nociva en el río Paraguay, es solo una muestra dramática de lo que ocurre cada cierto tiempo. La constatación de que algunas especies que viven en zonas profundas también han sido afectadas, evidencia que el problema sobrepasa la superficie y puede ser más grave de lo que a primera vista pudiera parecer. Los desechos industriales siempre son un peligro latente.
Además de la represión ejercida por la Secretaría del Ambiente en algunos casos, falta una campaña de concienciación masiva para que los ciudadanos sepan qué atropellos sufre el ambiente en el que viven, para que no los cometan y denuncien a los infractores.
Izquierda: Vista de la deforestación en Alto Paraguay, en las proximidades de Puerto Guaraní. ©ABC Digital
Sólo conociendo qué es lo que urge defender se podrán tomar medidas para proteger el patrimonio común del país. De lo contrario, en corto tiempo, la riqueza natural será solo recuerdo y sufrirá la calidad de vida de los habitantes.
Fuente: ULTIMAHORA.COM







































