¿Por qué desaparece el escribano palustre?
Izquierda: Hembra de escribano palustre con el plumaje de invierno. ©LNE
El escribano palustre es el ave del año 2009. Esta distinción la otorga la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife), como forma de llamar la atención sobre especies que presentan problemas de conservación. Y el escribano palustre los tiene; tanto que se encuentra en peligro de extinción en España, donde ha sufrido un fuerte descenso demográfico en las dos últimas décadas, de modo que sólo quedan entre 319 y 431 parejas, según los resultados del I Censo Nacional realizado en el año 2005. Dicho informe muestra la desaparición de la especie en Asturias, donde no se localizan aves reproductoras desde el año 2000. También ha dejado de anidar en otras regiones; su población actual se concentra en Castilla-La Mancha y Cataluña.
El escribano palustre es una especie de amplia distribución mundial, lo que puede llevar a pensar que la situación española no es tan grave. Sin embargo, las poblaciones reproductoras en la Península pertenecen a dos subespecies con áreas geográficas restringidas: la ibero-oriental (whiterby) se extiende por la España mediterránea y el sureste de Francia; la ibero-occidental (lusitanica) es un endemismo ibérico (ocupa la España atlántica y cantábrica y el norte de Portugal), y su población se reduce a 65-71 parejas. Esa distribución localizada, junto con el exiguo tamaño de las poblaciones y su tendencia a la disminución, encuadra a ambas subespecies en la categoría «en peligro crítico» en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
La situación previa del escribano palustre en Asturias está muy poco documentada. Los únicos datos concretos se refieren a la cría anual de una o dos parejas en la ría de Villaviciosa en el intervalo 1975-1990 y de cuatro parejas en la ría del Nalón en el período 1995-2000. También hay referencias de Alfredo Noval a la reproducción de la especie en las rías del Eo, Nalón y de Tinamayor en los años ochenta, y existen citas en época de cría en Llanera, en 1994.
Los escribanos palustres que continúan viéndose en los humedales asturianos, en paso y en invierno, proceden de Escandinavia y de Centroeuropa, donde las poblaciones poseen una situación más favorable.
Fuente: La Nueva España









































