Una historia no contada

Cuando tenía nueve años, una tía me llevó a la Plaza de Toros México para vivir la fiesta brava. Recuerdo que en el momento que mis sentidos entendieron lo que en aquel ruedo sucedía, comencé a llorar sin descanso, me salí hacia el baño y no quise regresar más. Juré que nunca lo haría.
Hoy vuelvo a explotar en llanto, justo en este momento que vi un documental que me mandó una niña de 15 años llamada Daniela Rodríguez Balestra, que interpretó un cuento llamado Una historia no contada y lo convirtió en un emotivo documental de 12 minutos.
La historia comienza con un toro que es preparado para salir al ruedo, el animal es el mismo narrador de su historia, no comprende por qué le liman los cuernos, no entiende por qué le nublan la vista; busca una salida y, al encontrarla, se da cuenta de que lo peor está apenas por comenzar.

No entiendo qué falló en el camino de la evolución, no comprendo de dónde sacamos tanta crueldad, no asimilo la belleza de la fiesta brava.
Para mí, y para muchos seres en el mundo preocupados con este nuevo circo romano, el contexto es el mismo: el ser humano, haciendo gala de una prepotencia absoluta, se enfrenta vestido de lucecitas ante un animal que escasamente se puede defender. Este tema lo he tocado con apasionados de la fiesta brava, y las excusas ante la crueldad son 100% rebatibles, pero no lo aceptan. No aceptan que picar al toro en el lomo le causa dolor, que esa sangre que llaman “desahogo” no es más que una superioridad disfrazada de tecnicismos inventados por nosotros, para justificar uno de los actos más crueles del mundo. ¿Quién le preguntó al toro si está dispuesto a pasar por eso?, ¿quién le preguntó al caballo si desea ser vendado y atacado sin misericordia por un animal enfermo de rabia?, ¿quién nos dijo a nosotros que tenemos la batuta para decidir qué animal vive y qué animal muere?

La fiesta brava debe parar, debemos dejarla atrás y aceptarla como parte de una evolución beneficiosa, que hemos estado equivocados con respeto a este tipo de diversiones que afloran el sanguinario instinto humano, dejando solamente una sed de violencia contra un animal que está hecho para caminar entre pastizales, para disfrutar la vida tal y como nosotros lo hacemos.
La Plaza de Toros México podría cesar actividades, existe una campaña, en www.mexicoantitaurino.org, que podemos firmar para convertir a nuestro querido México en una entidad antitaurina, para reivindicarnos con todo el daño que hemos causado y terminar de una sola vez con esta terrible diversión, que ya debe quedar como historia del siglo pasado, y esperar a que en varias décadas la cuenten en clases de historia de la misma manera que nos enseñaron a nosotros las bestialidades de la inquisición, del circo romano... de todas esas actividades que, no porque el ser humano haya sido la víctima, es más cruel.

Los jóvenes ya no estamos de acuerdo con esto, los viejos deben entender que los que tomamos las decisiones del mundo que queremos en un futuro cercano, somos nosotros, y que no podemos permitir que los animales sigan sufriendo la violencia de nuestra especie.
Cada día me llegan mails sobre la paz, sobre acabar con la violencia, con el crimen, con todo lo que degrada nuestra vida poco a poco; ¡señores!, esto es violencia, es lo mismo por lo que diariamente luchamos por erradicar. ¿Por qué seguimos dejando relegados a los animales y preocupándonos únicamente por nuestro bienestar?. Debemos comprometernos todos los que estamos en contra de estas acciones y realmente hacer algo que pueda ayudar, asistir a las marchas, firmar en línea las campañas, pues por medio de nuestra participación podremos ver el cambio en nuestro México. Y les aseguro que no hay mejor sensación en la vida que poner un granito de arena para lograr una transformación en este mundo del que diariamente nos quejamos.

"Mugía el toro de dolor, bramaba de dolor, llenaba el aire, clamaba al cielo en vano. Los peones lo mareaban con los capotes. Y de repente miró hacia mí, con la inocencia de todos los animales reflejada en su rostro, pero también con una imploración. Era la querella contra la injusticia inexplicable, la súplica frente a la innecesaria crueldad". Antonio Gala.
Fuente: Anna Bolena Meléndez










































hhjdhjhjd dijo
sfdpo´´´´´´jure09g90trg90909t09
1 Septiembre 2009 | 03:10 AM