¡¡Con la iglesia hemos topado!!
Conozco muy bien la triste historia del lince ibérico: he escrito un libro contando su batalla por sobrevivir. Por eso, estoy en condiciones de decirles que, tras padecer todas las desgracias habidas y por haber, y como a gato flaco todo son pulgas, a nuestro pobre lince le ha pasado lo peor que podía pasarle: se ha cruzado en su camino un cura de negro. El secretario y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), José Antonio Martínez Camino, ha dicho en la rueda de prensa de la presentación de su nueva campaña publicitaria contra la modificación de la ley del aborto que "está muy bien que se protejan los animales en peligro de extinción", pero que "esta sensibilidad debe llevar también a proteger más a los que van a nacer".

Se refiere a los humanos nonatos. La CEE repartirá ocho millones de dípticos y colgará 1.300 vallas publicitarias y 30.000 carteles con las imágenes de niño y lince en 37 ciudades españolas. Una campaña grosera, con la que la Iglesia española quiere convencernos de que el gobierno español protege más a los linces que a los niños. "Dar la voz a los que van a nacer, que no pueden expresarse", dijo el portavoz episcopal sin aclarar, vaya por dios, si se han utilizado fondos públicos para la financiación de tamaño despliegue promocional.
Los linces se han enfrentado a grandes retos, como la desaparición de su alimento favorito (el conejo), las escopetas y lazos de cazadores y furtivos, las infraestructuras que dividen y destrozan sus hábitats, los atropellos… Sólo les faltaba esto. Porque, si la imagen de un obispo junto a un niño siempre resulta inquietante, ¿qué decir de aquella del prelado con un pobre e indefenso lince sobre sus rodillas? Ya saben lo suaves y cariñosos que son estos mininos... ¿Quieren que les cuente la historia de los gatos sin dientes de la cárcel de Medellín?

Nuestros religiosos no se reproducen, o al menos no lo reconocen. ¿Pueden protestar contra la reforma de la ley del aborto? Sin duda. Otra cosa es que el Gobierno de un país aconfesional (que debería ser laico) tenga en cuenta sus ladridos y financie sus panfletos. ¿Los linces? Se está realizando un gran trabajo con ellos en Doñana, y puede que salgan adelante. El verdadero animal en peligro de extinción es el obispo, ese ser antediluviano, manipulador, trincón y metomentodo.
En cualquier caso, ¿saben por qué hemos llegado tan lejos? Porque Zapatero no ha puesto en su sitio a la Iglesia. Resulta tan triste y pusilánime como los informativos light de TVE, que pasaron sobre esta noticia de puntillas. Sólo le dedicaron unos segundos, una minucia comparado con el despliegue ofrecido al llamado «monstruo de Amstetten», el comienzo de las Fallas, la cogida de un torero mediático o la jornada de Liga.
Fuente: Javier Pérez de Albéniz (SOITU.ES)
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adeliabertomeu dijo
¡Qué pena! así nos va. Sin comentarios.
Un abrazo
18 Marzo 2009 | 03:29 PM