Algo se muere en el alma, cuando una amiga se va...
Hay días en los que uno se pregunta qué sentido tiene la vida. Días tristes, vacíos, pero a la vez inolvidables. Días que quedan grabados a fuego en tu memoria, y que te dejan marcado para siempre.
Para mí, ayer fue uno de esos días. Cuca, mi perrita, mi compañera y amiga durante 13 maravillosos años, ha muerto de un cáncer, que ya tenía muy avanzado. Ni en mis peores pesadillas podría imaginar una muerte tan cruel e injusta. Nada se pudo hacer por ella... ¿Nada? El sentimiento de culpa, y de que tal vez se podría haber hecho algo más siempre aflora en momentos tan duros.
Sus últimas horas de lucha, entre la vida y la muerte, no se me olvidarán jamás. Tumbada, entre temblores y con dificultades respiratorias, me miraba. Era una mirada perdida. Yo sabía que pronto acabaría todo. Tal vez ella también fuera consciente de que la vida se le iba... Varias veces se intentó levantar, al ver que yo me alejaba de su lado. Pero sus débiles patas no le respondían. La impotencia que sentí fue tal, que no lo puedo describir con palabras. A las diez de la noche, apenas media hora después de que la visitara por última vez, para ofrecerle un poco de consuelo y compañía, me dijeron que estaba muerta.
Llevo muchos años imaginando como sería mi vida sin ella. Para mí, era muchísimo más que un animal. Era alguien especial, y formaba parte fundamental de la familia. Podría contar muchas anécdotas y buenos momentos vividos junto a ella. Ahora tendré que enfrentarme a la cruda realidad. Los que hayais tenido la fortuna de compartir vuestras vidas con un perro me entendereis, y tal vez esteis derramando alguna lágrima, como yo, mientras leeis estas líneas, escritas desde el más profundo de los sufrimientos. A los demás, os invito a que acudais a la protectora o perrera más cercana, y adopteis a alguno de los miles de animales, que esperan ansiosos una segunda oportunidad.
Dicen que uno no se muere, mientras haya alguien que lo siga recordando. Sin duda ninguna, Cuca permanecerá viva eternamente en mi corazón. Con su adiós, se va una parte de mí. Sirvan estas palabras como un modesto, pero sentido homenaje.
Manuel Sobrino, administrador de Terrorismo Ambiental








































David dijo
Manu, lo siento mucho. Sé bien por lo que estás pasando pero ya sabes que ha vivido muy feliz contigo y eso es lo más importante. Lo que habéis vivido juntos es algo que va a estar siempre contigo. La perrina es muy bonita. Un abrazo fuerte, amigo. Estoy pensando en vosotros.
17 Abril 2009 | 05:54 PM