Detenidos dos hermanos que colocaron cepos a 31 caballos
El Servicio de Protección de la Naturaleza -Seprona- de la Guardia Civil de Noia, ha vuelto a asestar un duro golpe a una práctica que, pese a ser ilegal, sigue estando presente en los montes gallegos: poner cepos a los animales salvajes para mermar su movilidad. Esta vez detuvo a dos hermanos vecinos de Lousame por un supuesto delito de maltrato animal. ¿Qué habían hecho? Presuntamente son los culpables de que 31 caballos mostrencos tuviesen entre sus patas los conocidos como cepos o trancas -artefactos de madera que se usan para que los equinos sean más fácilmente controlables, y que no están permitidos.

La intervención tuvo lugar el pasado viernes, en una zona donde el monte de Lousame y el de Noia se encuentran. Los agentes del Seprona descubrieron que había hasta 31 caballos con la pieza de madera en las patas, por lo que decidieron arrestar a sus dueños. Ambos tuvieron que prestar declaración en las dependencias de la Guardia Civil de Noia, y posteriormente fueron puestos en libertad.
Los animales quedaron liberados de las trancas, que fueron incautadas y permanecían custodiadas en las oficinas policiales. Sus dueños se enfrentan ahora tanto a una acusación por un delito como a posibles sanciones por parte de la Consellería de Medio Ambiente. No en vano, no es la primera vez que este departamento impone multas de más de 3.000 euros a propietarios de equinos hallados con cepos.
Como cualquier ganadero de la comarca constata, instalar los artefactos de madera en las patas de los animales es una de esas prácticas donde la tradición entra en claro conflicto con la legalidad. Aunque están prohibidos, «sempre se puxeron e nunca lles pasou nada aos cabalos. Andan igual», como dicen algunos propietarios de animales. Así hablaban, por ejemplo, los ganaderos de Posmarcos, que hace poco también vieron cómo cuatro dueños de equinos en A Curota tenían que responder ante la Guardia Civil por utilizar los citados cepos.

¿Por qué realizan esta práctica? Los ganaderos justifican la colocación de los cepos -en Barbanza también les llaman pegas- en la necesidad de controlar a los animales que andan sueltos por el monte, para que no acaben paseándose por las carreteras o metiéndose en fincas privadas. Además, culpan a la Administración de no cumplir los plazos previstos para la instalación de cierres que permitan que el ganado esté más vigilado. Sin embargo, la ley es clara en este sentido y considera que ese método es una forma de maltrato.
Fuente: La Voz de Galicia









































ROSA MARIA dijo
POBRES ANIMALES, ES QUE NO LOS PUEDEN DEJAR TRANQUILOS NI EN SU PROPIO HABITAT.
HA ELLOS LES TENDRIÁN QUE PONER LOS CEPOS EN LOS HUEVOS, LO SIENTO POR LA EXPRESIÓN PERO YA ESTOY MÁS QUE HARTA DE VER LO QUE SE HACE CON LOS ANIMALES.
DEJARLOS VIVIR EN PAZ QUE ELLOS NO HACEN DAÑO A NADIE.
UN FUERTE ABRAZO.
23 Abril 2009 | 12:37 AM