De media, 160 animales víctimas de tráfico ilegal se incautan a diario en Colombia
El tráfico ilegal en Colombia está lejos de ser un recuerdo. Es un problema crónico cuyas cifras aumentan año tras año, una actividad que nutre un negocio internacional que, según la Interpol, mueve 17 mil millones de dólares anualmente en el mundo.
A septiembre de este año, según cifras suministradas por María Antonia Sánchez, directora de la Policía Ambiental y Ecológica, se habían decomisado 58.175 ejemplares de aves, reptiles y mamíferos, una cifra similar a la del 2008 (59.032), pero que duplica la del 2007 (26.545) y triplica la del 2002 (18.096). Son, en promedio, 160 animales incautados al día, principalmente en Sucre, Valle, Córdoba, Santander y Bolívar, y que han llegado allí desde Amazonas, Antioquia, Casanare, Putumayo, Chocó y los llanos orientales. Los reptiles, estrictamente las tortugas, ocupan el primer lugar del tráfico, seguidos por las aves. En estas últimas los más afectados son los loros.

Pero el drama de un animal no termina cuando la Policía lo recupera. Estos se enfrentan a la eutanasia o al cautiverio, ante la falta de infraestructura y de recursos de las autoridades autónomas regionales para liderar procesos de rehabilitación y de reintegración a sus hábitats.
El hecho de que el país sea uno de los más biodiversos lo hace muy atractivo para las mafias del comercio ilegal y para los coleccionistas de peces exóticos y tarántulas, que se apoyan en la falta de ingresos de colonos, indígenas y campesinos, quienes se han vuelto sus proveedores. Y es que en realidad ellos no tienen mucho qué perder, porque si son capturados se enfrentan a penas irrisorias que no superan los cinco años y son excarcelables.
Fuente: EL TIEMPO









































