Galicia, SOS por los burros
Izquierda: Burros fariñeiros pastando en un monte de O Incio (Lugo). ©ALBERTO LÓPEZ
Galicia se queda sin burros. Este entrañable animal, que inmortalizó Juan Ramón Jiménez y que tantos servicios ha prestado al hombre del campo como animal de carga, vive una situación crítica. La franca regresión de estos equinos ha llevado a incluirlos dentro de la categoría de especie en vías de extinción.
De los malparados asnos (Equs asinus) ya no se ocupan ni las estadísticas. En Galicia no hay censos oficiales de esta cabaña ganadera. Al menos en la Consellería de Medio Rural no los manejan y en los anuarios agrícolas del Instituto Galego de Estadística (IGE), los asnos no aparecen, ni en los del Instituto Nacional de Estadística (INE), los últimos registros que figuran, referidos a España, se remontan a 1999, año en el que había 55.000 burros.
David Lema, responsable del centro Andrea dedicado a la acogida y rehabilitación de burros viejos, abandonados y maltratados, que funciona en la localidad ourensana de Allariz, reconoce que "tristemente en Galicia no existe ningún censo actualizado de burros". Apunta el dato de que a finales de los 90, según un trabajo de la Universidad de Córdoba, en nuestra comunidad se contabilizaban 26.000 animales de esta especie. "Hoy el número de asnos en Galicia no llega a 5.000 y sigue en franca regresión", asegura.
Derecha: Jacobo Pérez preside la Asociación Burro Fariñeiro. ©La Voz de Galicia
Lema explica que en el centro Andrea de acogida de Allariz "algún año, como en 2006, rescatamos 42 burros abandonados, alguno de ellos en condiciones de maltrato extremo".
Los asnos recogidos por Andrea, según relata David, "después de pasar un período de rehabilitación física y de comportamiento, alguno de ellos pasa al programa de adopciones a domicilio que tenemos en marcha en Galicia". Añade como dato esperanzador para el futuro de este equino que en los últimos años "tenemos una lista de espera de una media de una treintena de burros para adoptar".
Animal y amo viejos
Lema explica que el destino de muchos de los burros que subsisten en Galicia "es morir desatendidos, en precarias condiciones". Subraya que estos animales "son viejos, como sus propietarios, que ya no pueden atenderlos, gente del campo que se hizo con ellos para trabajar en tareas agrícolas y que ahora viven solos y ya no se pueden hacer cargo de los borricos".
Los asnos están sufriendo en sus propias carnes el problema del envejecimiento poblacional que registra Galicia.
Izquierda: Una burra de Abufa, Espe, recién nacida en la colonia del municipio de O Saviñao. ©Angar
En Andrea, recuerda David, "luchamos por conservar esta especie equina, por revalorizar su imagen y ofrecemos a los propietarios de estos animales, previa solicitud, la posibilidad de acogerlos en nuestro centro".
El burro, en contra de lo que se piensa, es un animal inteligente y muy fuerte. Fue domesticado hace 4.000 años y durante siglos ha sido utilizado en las faenas agrícola como medio de carga y transporte. "En Galicia, los asnos eran un miembro más de la familia", afirma Jacobo Pérez, presidente de la Asociación de Burros Fariñeiros (Abufa), dedicada a la defensa de esta especie genuina de Galicia. Los asnos fariñeiros gallegos, según apunta Jacobo, eran muy utilizados en nuestra geografía para transportar el grano al molino y una vez machacado llevar la harina de vuelta al hogar. De ahí le viene su apelativo de fariñeiro.
Abufa, en su afán altruista de preservar esta especie, mantiene cuatro colonias de burros en Galicia. La mayor está en O Saviñao, donde acaba de nacer una cría, Espe, de Esperanza, se llama.
Fuente: El Correo Gallego







































