México: la tala ilegal y la agricultura devoran el parque nacional La Malinche
Greenpeace presentó documentación aérea y terrestre sobre la forma en que el parque ha sido deforestado debido al incremento de la frontera agropecuaria y la tala ilegal, sin que autoridades de Puebla y Tlaxcala, que administran el 30 y el 70 por ciento del parque respectivamente, cuenten con un plan de manejo coordinado o programas efectivos para revertir esta situación; ya que los programas y subsidios son contradictorios y ocasionan un nivel incipiente de manejo y conservación. Tampoco existe información oficial reciente y disponible al público sobre la cobertura total de la superficie forestal en las 45 mil 711 hectáreas que comprende el parque, sobre la calidad o el estado de los bosques, ni sobre los porcentajes de uso del suelo en la región.
Un estudio realizado por investigadores del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM, indica que de las 45 mil hectáreas de La Malinche, que en su mayoría estaban cubiertas por bosques y diferentes tipos de vegetación cuando fue decretado el parque en 1938, actualmente el 51 por ciento (23,612 hectáreas) ha sido convertido a agricultura, asentamientos humanos y áreas sin cobertura vegetal aparente.

La Malinche es un claro ejemplo de por qué perdemos casi medio millón de hectáreas de bosques y selvas cada año: no hay información oficial detallada sobre el estado en que se encuentran los diferentes tipos de vegetación forestal del parque, sobre el tipo, cantidad e impacto de los programas y subsidios otorgados para su conservación, restauración y manejo. Esto ocurre en diferentes regiones de nuestro país y por ello, México sigue siendo una de las cinco naciones con mayor deforestación en el mundo.
Miguel Ángel Valera, doctor en ciencias agrícolas y suelos de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla explica que el cambio de uso del suelo en la región de La Malinche, ocurrido antes de 1986, ha ocasionado la degradación biológica del suelo y por tanto la pérdida de bióxido de carbono (CO2) que almacenaba. La emisión equivalente de CO2 a la atmósfera en los suelos deforestados antes de 1986 fue de 23.76 toneladas por hectárea. Si se considera que estos suelos abarcan 11 mil 390 hectáreas, las emisiones equivalentes se calculan en 270 mil 661 toneladas de CO2. Además, esto ha provocado un cambio en los patrones de precipitación y un aumento en la temperatura promedio anual de 0.8 grados centígrados durante el periodo de 1995 a 2005, en comparación con el periodo de 1985 a 1995.
La falta de coherencia de las políticas públicas relacionadas con el uso sustentable del suelo y de nuestros recursos naturales, así como la falta de coordinación de las políticas forestal, agrícola, pecuaria y ambiental, han impulsado la conversión de los bosques en zonas de cultivo, pastoreo de ganado y urbanas, y favorece la tala ilegal. Junto con los bosques se pierde la diversidad biológica, se compromete el abasto de agua y se acelera el cambio climático. A nivel mundial, alrededor de la quinta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero provienen de la deforestación.
De las 150 áreas naturales protegidas del país, el 78 por ciento no cuentan con planes de manejo y sólo 33 de ellas cuentan con esta herramienta básica. De acuerdo con un estudio realizado por investigadores mexicanos, en algunas áreas naturales protegidas (ANP) se registra una tasa de deforestación mayor que ciertas experiencias de conservación y manejo forestal comunitario. Para conservar nuestros recursos forestales es necesario dejar de priorizar falsas soluciones como la reforestación y plantaciones forestales comerciales y en vez de ello, apoyar a la gente que vive en los bosques (dentro y fuera de las ANP) para que hagan un buen manejo de sus recursos forestales, los conserven y puedan vivir dignamente.
Fuente: Greenpeace México







































