La policía bosnia identifica a la chica que arrojó varios cachorros al río
Izquierda: Fotograma del vídeo, en el que se ve a la chica arrojando uno de los cachorros al rio. ©LiveLeak
La policía de la ciudad de Bugojno, localizada en el centro de Bosnia y Herzegovina, afirma haber identificado a la joven que aparecía en un vídeo en internet lanzando seis cachorros recién nacidos uno por uno a un río.
El perturbador vídeo provocó la indignación en la Red y corrió como la espuma. Rápidamente los internautas se movilizaban para identificar a la mujer que aparecía en las imágenes con una sudadera roja con capucha.
Según informa el diario The Telegraph, la policía ha localizado a la chica, aparentemente menor de edad, gracias a las pistas aportadas por grupos de protección animal en el país que recogían la información que iba apareciendo en internet.
La organización de defensa de los animales, PETA, llegó a ofrecer una recompensa de 2.000 dólares por cualquier información que sirviera para dar con ella y permitir su arresto.
De 15 a 5.000 euros de multa
Los padres de la chica serán interrogados y gracias a la recien aprobada ley de protección animal en el país la multa podría ir de 15 a 5.000 euros por trato cruel a los animales.
Derecha: Otra imagen del estremecedor vídeo. ©LiveLeak
El responsable de SOS, una organización en defensa de los animales de Sarajevo, ha confirmado estas informaciones y añade que el vídeo fue grabado por el hermano de la joven.
En el vídeo, se observa cómo la mujer recoge a unos pequeños cachorros de un cubo blanco y los lanza sin ningún tipo de remordimiento uno a uno al río para que se ahoguen.
En Facebook se extendieron rápidamente los grupos que criticaban esta cruel actuación y hay uno de ellos destinado a encontrarla que ya cuenta con más de 50.000 fans.
Fuente: RTVE










































uism dijo
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Este es el momento para la convocatoria en Madrid o Barcelona de un congreso para la creación de una federación estatal animalista, que en determinados momentos actuaría coordinadamente.
Una federación que en momentos cruciales sirva de bandera para todos los españoles que ya no soportamos más el maltrato que se da a los animales, ni la usurpación de una nación, que según las encuestas, no quiere tales barbaridades.
Hoy en un pueblo de Guadalajara se ha agredido a cinco personas, una arrojada por un terraplén de diez metros y hospitalizada, simplemente porque querían hacer, unos, una obra buena, y los otros su trabajo, que era simplemente informar televisivamente.
Este ha sido un salto cualitativo de la barbarie, que refleja la violencia de ese componente prever la deriva que pueden tomar estas actitudes.
Este salto, esta ampliación en el ámbito de la salvajada, demuestra que es un asunto muy serio que ya tiene repercusiones en la convivencia española.
¿Es que las autoridades van a promocionar una mal llamada libertad que permita la agresión como forma de expresión? ¿Es que las autoridades van a seguir inyectando miles de millones para que se consolide una escuela de maltrato, de chulería, de delito, de represión?
Ese congreso no sería complicado. Consistiría esencialmente en:
Crear un órgano coordinador estatal (sería un error subdividirse) representativo de todas las asociaciones animalistas existentes que ratificaran la idea.
Dejar muy claro que incidirán activamente en las elecciones a favor de aquella organización política que demuestre un mayor civismo respecto a animales y sus defensores, y que esté dispuesta asimismo a promover acciones educativas en los colegios. Que mal español debe ser aquel que no se alarme y no pretenda preservar a sus hijos de tales ejemplos bárbaros.
Cohesionar esas fuerzas desperdigadas, sin mermar en nada la autonomía de cada una de ellas las fortalecería individual y colectivamente.
Consolidar la presencia de una realidad existente pero opacada. Hay cientos de organizaciones animalistas, con miles de activistas dispuestos a actuar en favor de una causa a la que las autoridades no les conceden la representatividad que tienen.
La iniciativa de esta labor corresponde a aquellas organizaciones más avanzadas y experimentadas en este tipo de luchas.
Un primer paso sería difundir y proponer esta idea a todas esas organizaciones. http://luism.espacioblog.com/
Hace poco, en un pueblo de Guadalajara las huestes defensoras de la crueldad contra los animales han ampliado su ámbito de actuación: han apaleado, junto a una periodista, a tres defensores de los animales que colocaban una pancarta en el lateral de un puente y han arrojado por un terraplén de 10 metros al cámara que cubría el incidente.
Hay que insistir en el dato de la ampliación del ámbito de actuación, porque ahí reside la clave del asunto. No es cierto que muchos de estos elementos maltraten a los animales porque crean que los animales no sienten, ni padecen, ni piensan, ni son seres vivos. Estos elementos atacan porque ellos, los elementos, son violentos, agresivos, destructivos, malos, en definitiva.
Lo hacen porque carecen de sentimientos, como el aviador que se jacta de que bombardear niños es como jugar a los marcianitos; o como la multinacional que envenena las aguas sabiendo que de ellas beberán personas y animales; o como el laboratorio que se niega a que se abaraten medicamentos para salvar vidas porque eso disminuiría sus grandes beneficios y el volumen de su lustrosa panza, abrillantada con maldad; o como la chica bosnia o croata de abajo, que tira seis cachorros al río, y encima se filma, orgullosa de su acción. Razonan y reaccionan así porque son, simplemente, desalmados.
Y eso hay que conectarlo con las demás situaciones de convivencia entre los seres vivos. Y hay que preguntarse una y otra vez a qué distancia estamos de esos bárbaros para que no comprendamos rápida y fácilmente la bajeza, la inferioridad, la muestra de ignorancia emocional que representa optar por infligir daño y dolor a cualquier ser viviente.
Este es el argumento de las esencias de la España de Goya, reflejada en dos cazurros clavados en la tierra, para aporrearse con mayor energía y persistencia.
Que pena que no haya un Goya contemporáneo que quiera retratar a estos individuos, descamisados y medio descalzonados, sudorosos, babeantes de odio e ira, redondeados de cerveza, gritando que hay que tirar a los humanos por el puente, rodeándolos en masa a ver si pueden reproducir algún linchamiento captado en un western barato que les dejó un apetito de violencia insaciable. Inconcebible que se ataque a unos jóvenes cuyo único mal es hacer un bien. Buena radiografía.
¿Qué España es esa cuya esencia es conceptuar como malo lo que consiste en hacer el bien? Este es el lumpenproletariado que luego la reacción atiza contra contra cualquier idea buena, humana, honrada, razonable. Mañana correrán tras una persona de raza negra o etnia romaní; pasado contra un mantero; el otro contra uno que haya dicho en público que es una imprudencia coger a un bebe y pasarlo de mano en mano hasta alzarlo a la "Blanca paloma". (Un compañero mío, funcionario y trabajador social, se preguntaba hasta que punto no estaba él legalmente obligado a intervenir en un acto así).
Que luego vengan los toreros con cara de niño ha decirnos que se sienten agredidos porque se ha prohibido la barbarie en Cataluña; que luego politicastros y politicastras nos den gato por liebre, es decir, nos digan que ellos respetan la libertad y las sempiternas tradiciones. ¿Cuáles, las que Dios instituyó? ¿Y eso lo dicen políticos que se llaman progresistas o cristianos?
¿Es posible que tengamos políticos, artistas, profesores, escritores, religiosos, que no sean capaces de conectar estos actos y prever su deriva? ¿Qué hay, papanatismo o cobardía? ¿Cobardía o demagogia? ¿Demagogia o supina ignorancia? ¿Supina ignorancia o un atraso centenario?
Que pena, sí, no saber captar con un pincel a esos energúmenos. Y que pena imaginar a un pobre animal rodeado de estos psicópatas paranoides, a estos infrahumanos con piernas y cuello, en vez de patas y pescuezo.
Que pena de las esencias: cuanta sange provocan y cuanto bien evitan.
Seguramente el gobierno nos volverá a decir, por enésima vez: no es el momento.
5 Septiembre 2010 | 03:37 PM