Casi veinte caballos mueren de hambre en León
Al menos dieciocho caballos del pueblo leonés de Boñar, propiedad de una empresa que lleva su nombre, 'Caballos de Boñar', han fallecido por inanición desde el pasado mes de mayo. El pasado martes ha muerto el último de ellos.
Sin nadie que los alimente durante semanas, así se encuentran los caballos de una explotación en Boñar, León. Su dueño los ha abandonado a su suerte, mientras, avanza el proceso judicial que tiene que decidir quién es el responsable de los animales.
Por medio de una resolución provisional, la Junta de Castilla y León, a través del servicio de Agricultura, se encargará a partir de este martes de la alimentación y cuidado de los animales hasta que haya una resolución del expediente administrativo o el dueño se haga cargo nuevamente de los animales.

La Protectora de Animales y Plantas de León presentó este lunes un recurso ante el Juez de Instrucción número 1 de León, para que reconsidere la demanda interpuesta el pasado mes de agosto por la vía penal, en vez de administrativa, a través del expediente abierto por la Junta de Castilla y León. En el auto desestimatorio presentado el pasado mes de octubre por el titular del Juzgado de Instrucción número 1 de León y la Fiscalía no se apreciaba delito de maltrato animal al considerar que no existe ensañamiento, sin embargo, la muerte de las tres yeguas cambia la situación, por lo que desde la protectora se espera que consigan "depurar responsabilidades".
En total son casi 170 caballos. Casi 40 están sin salir del establo —son los sementales y los que se encuentran en peor situación—. Otros 20 corren sueltos por los picaderos.

Y el resto, un centenar, campan a sus anchas por los prados comunales anexos a la finca, donde "no hay luz, ni agua, es como un campo de concentración", denuncia Carmen Caríssimo, presidenta de la Asociación Protectora de Animales y Plantas de León.
El primer equino falleció en mayo, y la protectora presentó la primera denuncia con la que consiguieron, "que el municipio de la localidad alimentase a los caballos", señala su presidenta.
Un mes después, la maltrecha economía del consistorio de Boñar impidió que se pudiera seguir dándoles de comer a diario. Entonces, un juez decidió traspasar la obligación a la Junta de Castilla y León, que se hizo cargo de los equinos.

Sin embargo, otra resolución judicial, que achacaba la situación a la crisis económica, "hizo que se desestimara la demanda", relata Carísimmo, porque no se apreciaba delito de maltrato animal ya que no había ensañamiento.
Desde entonces, los animales han estado 17 días sin comer, hasta que el pasado martes a la mañana y por motu proprio la Junta ha llevado un camión cargado de comida para alimentar a los caballos.
"La situación era trágica en agosto, pero ahora, con el frío del invierno, la situación es insostenible", exclama la presidenta de la asociación.
Fuente: El Mercurio Digital







































