Cancún: la cumbre huele a algo más que fracaso
A pocas horas del final de la cumbre del clima de Cancún, el olor a fracaso se extiende como una nube negra y recalentada. La cumbre no sólo tenía objetivos muy modestos que no se alcanzarán, a tenor de cómo se pronuncian los representantes de los distintos países asistentes, sino que empeorará la situación.
Japón y Rusia han anunciado que no aceptarán en modo alguno un segundo periodo del Protocolo de Kioto en 2012, que no obliga a contener sus emisiones ni a EEUU ni a China, que no lo han suscrito. Y algunos países, como Bolivia, amenazan con bloquear la cumbre, denunciando reuniones secretas al margen de la ONU.
Japón considera que el tratado que alumbró la ciudad japonesa en 1997 “no es una forma justa de afrontar el cambio climático”. Así de claro se mostró en rueda de prensa Akira Yamada, representante del Ministerio de Exteriores japonés. La continuidad de Kioto es innegociable para los países en desarrollo, así que la negociación se encuentra en un punto muy delicado.

Yamada explicó sus motivos: "Sabemos que muchos países en desarrollo insisten en un segundo periodo de cumplimiento de Kioto, pero creemos que no es justo. No es una forma justa de afrontar el cambio climático. Las emisiones del Anexo I (los países obligados por Kioto) solo cubren el 27% y ese porcentaje bajará más y más. Necesitamos a todos los grandes emisores dentro".
Yamada estaba mirando a EEUU, que no ratificó el Protocolo. Los delegados de Obama proponen en Cancún una reducción de sus emisiones de CO2 del 4% en 2020 respecto a 1990, una cifra inapreciable comparada con el 20% ya comprometido por la UE. Pero también miraba a China, India y Brasil, que no están obligados por el Protocolo de Kioto. Sólo la UE, Canadá, Rusia, Australia y el mismo Japón están sujetos a sus condiciones.

El camino que recorrió su colega japonés fue visitado también por Alexander Beddritsky, asesor del presidente Dimitri Medvedev. "Rusia no participará en el segundo período de compromisos del Protocolo de Kioto", anunció el diplomático. Y disparó tres veces: "No sería efectivo ni científicamente, ni económicamente, ni políticamente".
La presidenta de la conferencia del clima de la ONU, la mexicana Patricia Espinosa, llamó el jueves de noche a los representantes de 194 países a una maratónica sesión de reuniones para resolver los escollos de la negociación. "Un paquete de decisiones amplio y balanceado está de hecho al alcance", dijo Espinosa en una reunión plenaria a las diez de la noche, cuando llamó a los negociadores a demostrar a sus pueblos que "el mundo ha conseguido unirse para combatir el cambio climático, que es uno de los grandes retos del siglo".

Pero al otro lado de la línea no había nadie. Los cálculos políticos y económicos siguieron su camino de forma paralela. El embajador boliviano, Pablo Solón, abandonó las conversaciones denunciando supuestas reuniones secretas al margen del proceso de la ONU. Esas denuncias ya bloquearon la anterior cumbre en Copenhague. Algunos piensan que sólo quiere proteger su gas y su petróleo.
Los intereses están cruzados. Pero las consecuencias del cambio climático serán inexorables, según diversos estudios. No sólo medioambientalmente, sino económicamente. Como muestra, una perla: Con los recortes de emisiones programados ahora mismo, el cambio climático provocará una pérdida del 1% del PIB anual en los países de América Latina y el Caribe entre 2010 y 2100, según un informe presentado en la cumbre por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) de la ONU.
Fuente: RFI







































