Un vertido de gasoil daña un humedal protegido en Lugo
"Si hubiera llovido como lo hizo no hace mucho, las consecuencias quién sabe hasta dónde podrían haber llegado". Es el razonamiento de un vecino de Rábade al referirse a un vertido accidental de 11.000 litros de gasóleo procedentes de una empresa de biodiésel, ubicada en el municipio lucense de Begonte. De momento, ha llegado hasta el humedal Ladra-Támoga-Parga, que tiene la consideración de Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), y ha desencadenado la inquietud sobre los usuarios de las redes de abastecimiento de Outeiro de Rei, Rábade y Lugo, aunque, a última hora de ayer parecía improbable que pudiera llegar a una red fluvial.
El accidente también ha servido para reavivar el debate sobre la idoneidad de la ubicación de algunos suelos industriales, o sobre los asentamientos empresariales que se producen en los mismos. En este caso, el vertido se filtró por las zonas de escorrentía de aguas pluviales y ha llegado, sin grandes dificultades, al espacio LIC. De todas formas, según técnicos de Medio Ambiente desplazados hasta el lugar, el combustible derramado únicamente ha afectado a los bordes de la carretera que delimita este espacio.
Izquierda: El vertido procedente de una industria de Begonte, tras alcanzar el humedal protegido. ©XOSÉ MARRA
Aun así, agentes de la Guardería de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil han denunciado a la empresa Bgal ante el organismo de cuenca, como presunta responsable de contaminación del dominio público hidráulico. A partir de este momento se verá si procede abrir un expediente sancionador, aunque con anterioridad será necesario evaluar los daños.
Los técnicos de la confederación serán los encargados, en función de lo que establece la Ley de Aguas, de determinar la responsabilidad que pudiera recaer sobre la empresa, que inicialmente ha asumido que el problema se ha localizado en una válvula.
El gerente de esta industria transformadora de biodiésel, perteneciente a Biocarburantes de Galicia, José Antonio Pereira, calificó el escape de "un accidente", como consecuencia de la rotura de una válvula la tarde del domingo, cuando en la factoría no había ninguna actividad. Se trata de una avería nada habitual cuyo origen intenta desvelar un perito que está trabajando para determinar cuáles han sido las posibles razones del derrame. El vertido no llegó a los cauces fluviales de los ríos Ladra o Miño, tanto por la prontitud con la que se actuó como por la ausencia de lluvia.
La empresa, en colaboración con las Administraciones, puso en marcha un operativo para frenar el progreso del combustible, que se consiguió parar en una zona delimitada y se confinó mediante barreras físicas.
Fuente: EL PAIS







































