Promueven una ciberacción en favor del lobo en España. ¿Quieres participar?
La carnicería a que los lobos están sometiendo a la comarca de Sanabria se está volviendo insoportable.
Los ganaderos tienen que ingeniárselas para defenderse del cánido con métodos que dan risa. Antes luchaban con venenos y cepos. Ahora, el único arma legal de que disponen como medio de ahuyentarlos es el tocadiscos a todo trapo.
Yo no sé qué música le sonará peor a los lobos, lo que sí sé es que, al ritmo que les están tocando, muy pronto los veremos bailar la yenka en los corrales. Estos salvajes cánidos, orgullo ibérico, se están convirtiendo en lo que siempre fueron: ruina de ganaderos.
Y no es que la cabaña se haya hecho tan extensa que ocupe todos los montes. Es más pequeña que nunca, pero también más desprotegida. Antes los grandes perros hacían frente al lobo, ahora ni perros quedan. Lo peor es que la fiera ya no tiene que molestarse en luchar contra el jabalí, pieza esencial en su cadena alimenticia. Basta con bajar a los pueblos y atacar los corrales convertidos en exquisitas fuentes de ternera.
Derecha: Delfín Rodríguez, es el autor de este artículo contra el lobo. ©LA OPINION DE ZAMORA
El último ataque en Cerdillo, pueblo del Ayuntamiento de Trefacio por el que paseo a menudo, da escalofríos. Indefensas terneras son masacradas por la manada en sus propios corrales. Supongo que Luisa, la dueña, estará muy cansada de la situación.
Los ganaderos no tienen armas para luchar. Han elegido la ganadería como medio de vida y acabarán abandonándola. Pelean huérfanos de ayudas por mantener sus pequeñas explotaciones mientras ven que los grandes protegidos son los lobos. En Sanabria comienza a haber rechazo. La sobreprotección en detrimento del ganadero puede llevar a extremos no deseados.
A Luisa le han devorado hasta una novilla que iba a parir el primer ternero. Le arrancaron del vientre al feto y también lo devoraron. Yo creo que es imprescindible que el ganadero tenga armas contra estas alimañas que están cambiando su modo de vida. Ya no viven en los montes. Los pueblos abandonados acabarán siendo sus objetivos y sus ganaderías sus manjares. Supongo que el cambio de comportamiento del lobo conllevará un cambio en su genética, y el animal fiero que era acabará por convertirse en un perro doméstico que siempre tiene el plato bien surtido de ternera, cordero o caballo.
Izquierda: Lobo ibérico. ©RAFA MARCHANTE
Sí a los lobos, pero en su hábitat. Cuando el lobo atenta contra la ganadería de los humanos en su corral, guerra a muerte. Porque entonces en la zona imperará la ley de la selva. Y el más fuerte es el humano, que en defensa propia y de su ganadería debe tener derecho a matar. Acoten si quieren una parte de las sierras y aliméntenlos con cadáveres de animales. O hagan que convivan con el jabalí obligandolo a ganarse el pan en justa lucha con él, pero preserven la presencia de los ganaderos en la zona.
Cerdillo, Doney, San Juan de la Cuesta. ¡Basta ya! Casi tres mil ataques y más de ocho mil animales muertos, son muchos animales. Y unos daños de casi tres millones de euros, muchos euros. La Junta tiene que coger al lobo por los cuernos. Y más ahora, que proyecta el Centro del Lobo en la comarca. Sería triste que naciera a la sombra del rechazo de los sanabreses. Ellos, y nadie más que ellos, han de ser los protagonistas de su historia. Y se la están borrando arrinconando sus derechos en el río y, ahora, en su ganadería. Alguien debe mirar por ellos, en vez de expoliarlos.
La lucha con petardos, cohetes y hogueras se están mostrando insuficientes contra el lobo. Sugiero que en las músicas como medio de disuasión incluyan discos de Leonardo Dantés. Dudo mucho que haya lobo humano que se resista a sus canciones.
DELFÍN RODRÍGUEZ (delfin_rod@hotmail.com)
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El pasado 11 de mayo apareció en La Opinión de Zamora el bochornoso artículo que acabáis de leer. De inmediato, redacté un escrito y hemos organizado una ciberacción.
Ante la calidad de ese texto, os animamos a una ciberacción, escribiendo directamente a este señor cuyo correo es delfin_rod@hotmail.com, tal y como figura en el texto, y sobre todo, al periódico La Opinión de Zamora, como derecho a emitir réplicas y a valorar lo que publican (laopinionzamora.rdc@epi.es; laopinionzamora.pro@epi.es)
Como texto modelo, corto y conciso, sugerimos lo siguiente:
"Una vez más, solicito al diario la Opinión El Correo de Zamora y en este caso al señor Delfín Rodriguez un enfoque correcto y adecuado sobre la gestión y los daños del lobo. Solicito rigor y seriedad en los planteamientos y la eliminación de noticias y comentarios sensacionalistas y falsos sobre el lobo, una especie importante de nuestro patrimonio natural."
Si queréis ampliar o desarrollar contenidos, podéis modificar y adaptar el texto que escribí (ver abajo) y que también ha sido enviado al autor y a la prensa, o elaboréis el vuestro —que sería lo deseable—.
Que no se os olvide firmarlo y poner vuestro DNI.
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TEXTO MODELO EXTENSO
En respuesta a la carta del señor Delfín Rodríguez, titulada 'Lobos: ¡basta ya!' publicada en La Opinión de Zamora. Nos parece absolutamente vergonzoso que hoy día se permita la publicación de semejantes comentarios por profanos, desinformados, obsoletos, sensacionalistas, inexactos, ordinarios y, por si fuera poco, porque pretenden la defensa de usos ilegales.
Empieza el señor Delfín Rodríguez afirmando que los métodos con los que se defienden hoy los ganaderos "dan risa", y apoya —sin sutileza siquiera— el delictivo uso de venenos y cepos. No se ha informado, además, de los métodos de prevención de los que se valen, con rotundo éxito, los pastores profesionales en zonas de lobo, métodos que son evitados, por extrañas razones, por los ganaderos afectados.
Continúa, con sarcasmo, diciendo que los lobos son, y siempre fueron, ruina de ganaderos. Señor mío, entre quienes esto suscriben alguno fue pastor, y le aseguramos que, trabajando —no abandonando el ganado en el monte— y con métodos adecuados preventivos —repetimos, adecuados— los daños no se producen.

Está usted pretendiendo, con lenguaje lo más sensacionalista que puede, que los ganaderos están desarmados, desamparados, desprotegidos, ¡huérfanos de ayudas! Que el lobo, "el gran protegido", "sobreprotegido", al que llama usted, como en los tiempos caducos, "fiera" y "alimaña", está cambiando la vida de los ganaderos y obligándoles a abandonar los pueblos, sometidos a una "carnicería insoportable".
Mire usted, infórmese mínimamente y descubra con júbilo cómo la ganadería desaparece, al mismo ritmo, tanto en las zonas de daños de lobo, como en las que no existen daños, como en las que carecen de lobo. Y es que ¡son otros problemas muy distintos los que vive el campo! Los mercados globalizados, la especulación con las materias primas, costos de producción, precios, intermediarios, etc. Pero es más fácil, más palpable y manejable, imputar los daños al lobo, como cabeza de turco, y desembarazarse de la pesada carga que supone la mala gestión política.

¿Huérfanos de ayudas? Dígame, usted, qué otro sector tiene la posibilidad de recibir subvenciones millonarias e indemnizaciones por sus pérdidas. Hablemos de datos. La Renta Agraria en Asturias fue de casi 225 millones de euros y recibieron más de 49 millones de euros en subvenciones. Las indemnizaciones por daños de lobo supusieron tan sólo el 0,2% de la Renta Agraria y el 0,96% de lo percibido en subvenciones, con el compromiso, además, de armonizar su actividad con la conservación del medio. El total de cabezas afectadas nunca ha alcanzado el 1% del censo ganadero extensivo (que es el afectado). Tan sólo el 0,28% de la población de la zona se vio afectada, y fue indemnizado el 4,13% de los ganaderos que, ojo a este dato, la mayoría no lo son a título principal y tienen un trabajo extra en el pueblo o ciudad, normalmente relacionado con la hostelería, o son jubilados o prejubilados. Quiero obviar el que, un estudio, diese cuenta de que, en Castilla y León, el 60% de los daños son debidos a perros y son achacados al lobo. Sin hablar de otras formas de picaresca muy extendida.
El lobo ¿el gran protegido? Mire usted: la Junta aprobó un plan para convertirlo en especie cinegética, incluso quebrantando la Ley 42/2007. El año pasado, se confirmó la muerte por envenenamiento de 7 lobos, a buen seguro un porcentaje mínimo de los que realmente murieron por esta causa. Murieron lobos disparados por furtivos, entre ellos, al menos, una loba preñada. La Junta realizó una matanza de lobos legalizada y, creemos, injustificada, sin atender a épocas, por lo que murieron lobas gestantes, y con cachorros. Este año, la Junta también va a matar una cantidad ingente de lobos (nada menos que 130 lobos asignados para el periodo 2010/2011).

Prosigue usted con desinformadas elucubraciones pretendiendo que, el lobo, sufrirá "un cambio en su genética", y se convertirá "en un perro doméstico". Guárdese sus reflexiones acientíficas y carentes de sentido, que sólo llevan al engaño y la confusión.
"Sí a los lobos, pero en su hábitat", dice usted tajantemente. En su hábitat están, señor Rodríguez. Y, quien a su hábitat llega, ha de adaptar su forma de vida, como todos lo hacemos, y como todos los ganaderos profesionales han hecho siempre. Pero, es muy fácil querer hacer vida de salón, dejando las ovejas a su suerte en el monte. Afortunadamente, estamos otros en este país, queriendo disfrutar de la Biodiversidad. La pretensión que usted tiene de que se acoten zonas donde los lobos se alimenten de carroña es tan absurda como basada en la más formidable ignorancia. No es digna de ser publicada. Es incoherente y disparatada.
No falsee datos. Los tres millones de euros de los que usted habla son los que genera el lobo como recurso turístico en Castilla y León. Sus daños, en toda España, no son mayores que lo que cuestan 250 metros de autovías, esas que tanto abundan. Y, en Castilla y León, los daños por lobo costaron poco más de 200.000 euros.

"Guerra a muerte", "el más fuerte es el humano, que debe tener derecho a matar" "hay que coger al lobo por los cuernos", son sus violentas frases, provenientes de tiempos ya arcaicos, que creíamos superados, seguramente ocultando algún interés. Y ¡patética herencia para las generaciones venideras!. Oiga usted, ya estamos en otros tiempos, esperemos que menos burdos y catetos, más cultos, en los que, al fin, nos hemos dado cuenta de la importancia de la Biodiversidad para nuestra propia vida. No intente ir para atrás ahora.
Fuente: Ciberacción anónima, con el respaldo de 'Terrorismo Ambiental'







































