La cara oscura de la bonanza sojera
En el último siglo, Argentina perdió dos tercios de sus bosques nativos. De las 106 millones de hectáreas que tenía en 1914 apenas le quedan poco más de 33 millones, según un reciente inventario de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable.
Perder casi el 70% de las regiones forestales de un país es grave, según los especialistas, pero el dato que más preocupa es que la mayor pérdida se dio en los últimos 20 años.
Hernán Giardini, coordinador de la Campaña de Bosques de la organización ambientalista Greenpeace, dijo a BBC Mundo que la producción de esta oleaginosa motivó que se talaran unas 280.000 hectáreas de bosque al año entre 1990 y 2008.
"Cada 2 minutos se desmontó una hectárea de bosque", enumeró.
Izquierda: El cultivo de soja cubre amplias zonas de Argentina, Uruguay y Paraguay. ©REUTERS
Así, Argentina se ha convertido en uno de los países de Sudamérica con mayor deforestación, un problema que afecta más a los países tropicales.
"Incluso las áreas que se desmontaron para desarrollar la ganadería tienen relación indirecta con la soja, ya que en la mayoría de los casos el ganadero se mudó allí porque fue desplazado de su lugar original por ese cultivo", afirmó Gasparri.
Los árboles más amenazados por la soja son los que forman parte de los bosques subtropicales argentinos, ubicados en el norte del país.
"Tradicionalmente estas regiones subtropicales no eran aptas para cultivar pero el cambio climático aumentó las lluvias cerca de un 30% en estas zonas durante la primera mitad del siglo XX, y por eso se eliminó esa restricción", explicó Gasparri.
Las mismas características de la soja también permitieron su expansión, ya que las versiones transgénicas (que son las que se usan en Argentina) requieren menos agua que otros cultivos.
Según Gasparri, en Argentina el crecimiento de la frontera agrícola siempre fue la principal causa de la pérdida de árboles. Pero mientras que en el pasado los cultivos hacían parte de las economías regionales, ahora la mayor porción del suelo argentino está dedicado a una oleaginosa que casi no se consume en el país.
Derecha: En un siglo Argentina pasó tener 106 millones de hectáreas de bosques nativos a 33. ©REUTERS
Casi el 100% se exporta, y si la demanda global sigue creciendo, seguirá siendo una parte fundamental de la economía argentina, advirtió.
El boom de la soja se dio después de la crisis económica de finales de 2001, cuando el país devaluó su moneda local. Los estudios muestran que la deforestación se duplicó a partir de ese momento.
El apuro de muchos productores agrarios por sacar provecho del fervor internacional por este commodity hace que ni siquiera se tomen el tiempo de aprovechar la madera que se está cortando.
"En la mayoría de los desmontes los bosques son quemados y eso genera gran contaminación", explicó Gasparri.
Según el experto, mediciones del año 2000 muestran que la quema de árboles generó más gases de efecto invernadero que lo que produjo todo el sistema de transporte del país.
Fuente: BBC MUNDO







































